¿Quién debe liderar la “comunicación interna” en las organizaciones?

No hay duda que el máximo responsable de los públicos internos de una organización es el área de recursos humanos (RH). Aunque, ¿lo es también de la comunicación que se produce en el si de la organización?. En principio, no.

“Comunicar” en el ámbito de los recursos humanos no sólo es “anunciar” (pre-) o “informar” (post-) sobre hechos o acontecimientos. De hecho, la mayoría de actuaciones en el ámbito de las relaciones humanas de las organizaciones son pura “comunicación” o se hacen “a través de la comunicación”: reuniones, eventos, cartas y mails, programas de acogida, reconocimientos y homenajes, publicaciones, tablones y plafones, la web y la intranet, la ética, la responsabilidad institucional, campañas institucionales, etc.

¿Existen actuaciones del departamento de RH que no sean de comunicación? Sí. Aquellas que promueven la “motivación para actuar” ante los reglamentos, los contratos, la formación o la retribución por objetivos, entre otros (aunque finalmente también deberá anunciar e informar sobre ellas). Por eso es importante distinguir entre “actividad” y “comunicación de la actividad”. Si no lo tenemos claro, surgirán conflictos sobre cómo y quién tiene que gestionar la comunicación interna y, sobre todo, quién debe diseñar y ejecutar el Plan de Comunicación, la herramienta clave que presenta los procesos, los responsables de la ejecución y el coste de oportunidad.

Si preguntamos a los directivos de las organizaciones, el posicionamiento es bien distinto. Para los responsables de RH, no existe otra comunicación que aquella que se dirige a los medios de comunicación, se publica en la revista interna o en la web, es decir, la que ejecuta el “periodista” de la organización (…preparar la Convención anual no es comunicación –dirían–). En cambio, para los responsables de comunicación todas las actuaciones hacia los públicos internos son comunicación. Son dos posturas confrontadas que encuentran el equilibrio –o el desequilibrio– según el posicionamiento de la dirección de la entidad. Si la máxima autoridad “cree” en la comunicación, otorgará plenos poderes al “Dircom” y la organización tendrá una única voz. El ejemplo lo encontramos en las entidades financieras, las multinacionales, las iglesias, los partidos políticos o las administraciones públicas, entre otros. Si la máxima autoridad “no cree” en la comunicación, dejará que los departamentos se peleen en un intento de repartir juego para que todos tengan su parcela mediática.

Aún las diferencias expuestas, no deberían existir dudas conceptuales. Todas las actividades del departamento de RH, sean simplemente actividades motivadoras o actividades claramente de comunicación, conforman la denominada “comunicación interna” de las organizaciones. Y es aconsejable que se delegue en profesionales –internos o externos– que vayan más allá de la visión del periodista y tengan la suficiente empatía para relacionarse con la dirección y con todas las áreas de la organización, tarea nada fácil. Porque la comunicación interna es un complejo juego empático que busca la “participación” por encima de la “distribución de la información”.

Esta entrada también está disponible en: Catalán


Deja un comentario

*