1 Millón de Cartas por 1 Millón de Vidas

Como DirCom del Departamento de Educación del gobierno catalán, tuve la ocasión de crear, diseñar y dirigir, en noviembre de 1996, una campaña de lobbismo de movilización de bases (grassroots lobbying), que buscaba estimular a 1 millón de escolares de Cataluña a enviar cartas a la ONU para poner fin al genocidio en el Zaire, que en ese momento llevaba ya 1 millón de muertos entre hutus y tutsis.

Se trataba de presionar al Secretario General de Naciones Unidas para que pusiera fin al silencio al que nos tiene acostumbrados y enviara a los Cascos Azules al Zaire para defender a los miles de desprotegidos de esa salvaje violencia.

Para ello, se repartió 1 millón de cartas en blanco (como la que se muestra) y miles de carteles informativos de la acción entre los 4.000 centros educativos de primaria y secundaria. Se invitaba a los escolares a que escribieran, de su puño y letra, lo que sentían en ese momento y que aportaran sus ideas por la paz. Todos los centros escolares que se adhirieron a la campaña aprovecharon la ocasión para hablar sobre la no-violencia y la realidad del momento. Al mismo tiempo, los docentes dieron las instrucciones para que los niños y jóvenes enviaran el escrito lo más pronto posible a su destino.

El éxito de la campaña fue indudable, ya que llegaron 325.000 cartas al edificio central de Naciones Unidas en Nueva York, todas ellas con el mismo titular, con el mismo objetivo y la misma idea, desde un pequeño país como Cataluña, que en esas Navidades parecía obsesionado en obligarla a tomar una decisión. Los Cascos Azules finalmente intervinieron en Zaire, tarde, pero acudieron a la salvaguarda de miles de personas. Y con muy poco respaldo internacional, como siempre.

Como queda demostrado, las campañas de lobbismo no siempre son a favor o en contra de leyes del aborto, el tabaco, las telecomunicaciones o la vida marina. También pueden -y deben- utilizarse para concienciar a los ciudadanos sobre temas de urgencia social. Las campañas de movilización de bases activan un mecanismo de respuesta que permite a las personas actuar, decir lo que sienten, dar un consejo o un toque de atención. Y aunque los medios de comunicación no estén por la labor, los ciudadanos van tomando conciencia de su poder. ¿Cómo se desarrollaría esta campaña en la actualidad, con Twitter y Facebook en plena acción? Pues no estoy seguro que los resultados fueran muy distintos. Actualmente vivimos inmersos en decenas de guerras y causas injustas, y las nuevas tecnologías hacen lo que pueden. No pueden multiplicar los efectos de movilización. Porque, detrás del ordenador o el teléfono móvil está la misma persona de antaño, cuya sensibilidad está por ver.

Ahora mismo se me ocurren un buen número de causas que deberían movilizarnos. Unos, debemos promoverlas. Otros, debemos apoyarlas. En definitiva, debemos actuar. Aconsejo una visita a http://actuable.es para coger ideas. O incluso, para empezar a actuar.

Otro día seguimos.

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