Comunicación Científica (2a parte)

…/… viene del post Comunicación Científica (1a parte)

  … ¿por qué aún no has actuado? …la película HOME es suficientemente explícita…

…lo que pasa es que pide compromiso y no tengo clara mi escala de valores…

…pide acción y no tengo tiempo…

…pide que lo divulgues  y no sé cómo hacerlo…

Con suerte, se producirá un comentario “preocupante” tomando una taza de café. Así pues, los objetivos de la comunicación científica ecológica y medioambiental no se han cumplido: no hay acción, se rompe la cadena, no hay compromiso individual ni colectivo.

SOLUCIONES DE MEJORA PARA LA COMUNICACIÓN CIENTÍFICA

a) Hacia los públicos sobre los que no hemos actuado aún:

- Solicitud de ayuda a la comunidad educativa.  Sin la prescripción de los educadores (primaria, secundaria, universitaria, profesional, continua) los canales de transmisión no son nada. De manera conjunta, se pueden diseñar y ejecutar entrevistas, eventos, forums, publicaciones, tanto reales como virtuales.

- Solicitud de ayuda a la comunidad científica en la transmisión del mensaje. Les debemos pedir que complementen su gran actuación científica como comunicadores sociales. Su credibilidad es muy alta. De manera conjunta, se pueden diseñar y ejecutar entrevistas, eventos, forums, publicaciones, tanto reales como virtuales.

b) Hacia los públicos que ya conocen el mensaje:

- Actuaciones de seguimiento: como mínimo, debemos obtener el permiso de seguir tratándolos e informándolos a través de redes sociales. El impacto de los mensajes debe dejar paso a una labor, lenta y titánica, de persuasión individualizada. El truco está en la personalización. Se pueden diseñar dinámicas y procesos de cultivación y reconocimiento, formación y lobismo de movilización de bases.

c) Hacia los públicos decisores:

- Actuaciones de presión (lobismo directo) frente a autoridades gubernamentales y reguladores, activistas, analistas, para promover cambios legislativos que incorporen mecanismos de denuncias, prohibiciones, multas. No confiemos tan sólo en la buena voluntad. No habrá cambios disruptivos en la conducta colectiva. Las leyes han de marcar los tempos.

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Si sólo nos preocupamos de la creación del mensaje y dejamos que el tiempo lo arregle todo, la comunicación científica no es eficaz, y por ende, no consigue ayudar a las necesidades ecológicas y medioambientales del planeta. La verdadera comunicación va más allá: investiga, diseña, ejecuta, evalúa, valora resultados en un nuevo estadio, diseña, ejecuta, evalúa… Es decir, no se cansa hasta que consigue sus objetivos de persuasión. Mejor pocas acciones comunicativas que tengan actuaciones de refuerzo y seguimiento, que no miles y miles de mensajes que sólo pretenden “hacer pensar y ahí queda la cosa”. Eso frustra, endurece el corazón y retrasa el cambio.

Otro día seguimos.

Esta entrada también está disponible en: Catalán


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