UN PRINCIPIO INJUSTO: “privatizar el beneficio, socializar las pérdidas”

Desde que se fundó el capitalismo se arrastran grandes injusticias sociales.

¿Por qué la sociedad calla frente a los escandalosos beneficios de bancos, constructoras, deportistas, multinacionales?. Quizás el ciudadano se siente compensado por los productos y servicios que disfruta (autopistas, hoteles, hospitales, espectáculos, polideportivos, escuelas, trenes de alta velocidad). Y está tan acostumbrado a la desigualdad, al escándalo, que su indignación no pasa del sarcasmo (algunos salen a la calle y lo manifiestan, pero son pocos).

Aún es peor cuando existen pérdidas. ¿Por qué se busca repartir esas pérdidas entre cuantas más personas mejor y, si es posible, eximiendo a los que ostentosamente obtuvieron beneficio en la operación?. ¿Por qué la sociedad calla? Quizás porque el ciudadano recibe la información muy adulterada.

En estos meses estamos viviendo una tragedia griega (nunca mejor dicho). Se habla de reestructuración de la deuda griega (alargamiento de los vencimientos y reducción de los intereses). Aunque no sea la solución adecuada, el objetivo es que los Bancos no sufran impagos: hay que salvar el débil sistema financiero europeo (!!!). Es decir, volver a prestar dinero a Grecia para que ésta pueda pagar a los Bancos y, a partir de 2013, se hagan responsables de esa deuda los ciudadanos, socializando las pérdidas entre millones de personas (EREs, prejubilaciones, disminución de pensiones…).

Hasta cierto punto puede entenderse que los que arriesgan (inversores, donantes, empresarios) tengan derecho a cobertura y protección (jurídica, social, mediática). Pero el límite es la justicia social. Y, hoy por hoy, la cobertura es excesiva y la injusticia social muy notoria.

Esto debe cambiar!.

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Otro día continuamos con la otra cara de la moneda: la de millones de ciudadanos que tiran la piedra y esconden la mano, mintiendo sobre su salud para recibir coberturas, escondiendo rentas, no pagando impuestos………….

Estos también promueven la injusticia social y las cifras son también de escándalo.

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