Archive for julio, 2011

julio 31st, 2011

El Power Point limita la innovación

Desde hace un cierto tiempo, se ha abierto un debate sobre la idoneidad del célebre software “Power Point” de Microsoft. Algunos afirman que “idiotiza” al oyente, disminuyendo el sentido crítico que toda comunicación grupal exige. Incluso en Suiza se ha creado un partido político anti-powerpoint, un movimiento internacional abierto a propuestas para disminuir su uso.

Pero, ¿no se retenía más información si “se ve y se oye” que si sólo “se oye”? ¿Dónde está, pues, el problema?: ¿en el conferenciante, en el software o en el bajo nivel de atención de los oyentes infoxicados?. Es muy posible que todo sea cuestión de proporciones. Hay demasiados conferenciantes que se limitan a leer aburridamente las palabras de la diapositiva. Otros crean verdaderas maravillas audiovisuales. Pero pocos consiguen que el Power Point se convierta en una herramienta para la participación. Y la participación es la clave de la futura educación. Debemos reinventar la docencia. Si no lo hacemos, el e-learning (educación a distancia) arrasará con todo vestigio de educación presencial.

En agosto trataré de reflexionar sobre mis presentaciones en Power Point. Tengo muchas, son muy trabajadas, con fotos y videos, pero limitan la iniciativa participativa de mis oyentes. Y mi liderazgo, a través del Power Point y la oscuridad de la sala, me separa de la auténtica mirada sincera del docente. Quizás el próximo curso recupere la tiza (o la comparta) y experimente dinámicas de grupo.

Si me reinvento, os cuento. Felices vacaciones.

julio 17th, 2011

Periodismo y Relaciones Públicas: con la dignidad por los suelos

Si continuamos así, la credibilidad de los profesionales de la información y la comunicación llegará a los mismos niveles que gozan políticos y banqueros. Los recientes casos de corrupción del imperio Murdoch (la punta del iceberg de una práctica extendida en muchos otros medios de comunicación) o el mal ejemplo de la empresa de Relaciones Públicas más grande del mundo (que muestra su historial y mecanismos de funcionamiento) nos hacen dudar de la dignidad de la profesión.

- ¿Es lícito que el periodismo ejerza el espionaje y pague dinero a informantes, incluidos policías, para conseguir noticias?. Algunos afirman que nadie debería “rasgarse las vestiduras” porque en definitiva todo responde a la realidad actual de los “business media”. Si hemos llegado hasta aquí es porque existen millones de lectores y espectadores que compran ese tipo de información.

- ¿Es lícito que una agencia de Relaciones Públicas trabaje para una tabacalera que intenta mejorar su imagen?; ¿para una petrolera que pretende dar explicaciones ante un desastre que ha provocado?; ¿para un laboratorio químico que tiene delante a 15.000 damnificados?; ¿para un gobierno no democrático que intenta explicar su ideario?. ¿Es lícito dirigir la comunicación de Facebook “creando” historias “anti-Google”?; ¿o trabajar para una empresa biotecnológica con el objetivo de contrarrestar los argumentos de Greenpeace?. Cabe una pregunta de difícil respuesta: si todo ser humano tiene derecho a un abogado, ¿todos tienen derecho a las Relaciones Públicas, para argumentar y contra-argumentar ante la opinión pública?. Este debate lo he impulsado en las aulas y nunca he conseguido unanimidad en la respuesta. Porque no es tan sencilla como parece.

Sólo en España, se gradúan cada año 2.800 nuevos titulados en Periodismo (el 90% de ellos acabarán trabajando de Relaciones Públicas en empresas, ayuntamientos o fundaciones). Y a los que debemos sumar 2.200 titulados en Publicidad y Relaciones Públicas. 5.000 nuevos profesionales cada año. ¿Qué les vamos a decir? ¿Qué luchen por una nueva comunicación o que se sumerjan en la triste realidad actual?

Desde las aulas, desde los despachos, desde las redacciones… hemos de reintroducir la ética como elemento clave de nuestra supervivencia como creadores de opinión. Si no cambiamos las cosas, el descrédito será definitivo y no habrá vuelta atrás. Y no estoy seguro de que la ciberciudadanía pueda sustituir a los profesionales de la comunicación (millones de personas creen que sí).

Otro día seguimos.

julio 7th, 2011

Community Manager: aún no es una profesión

No soy especialista en Tecnologías de la Información y la Comunicación. Pero llevo tantos años conviviendo con expertos que algo queda. Aunque he de reconocer que soy un poco geek (apasionado por las nuevas tecnologías). Y en los últimos tiempos, mi relación con los denominados community managers (o Social Media Managers) ha aumentado mi perspectiva de la red social. Por lo que me explican, y por lo que detecto en sus aspiraciones, me atrevo a afirmar que aún no es una “profesión”. En todo caso, y por ahora, una nueva y necesaria “ocupación”.

Los/las “community mangers” se definen por unas habilidades muy concretas basadas en el dominio de las TICs y las técnicas del marketing online, base para obtener un alto rendimiento en la comunicación estratégica aplicada a la gestión de comunidades. Esas habilidades se resumen en:

- desarrollar estrategias de participación en los medios sociales clave (Facebook, Twitter, LinkedIn, Google+, MySpace…) enfocadas a la consecución de objetivos.

- saber crear contenidos adecuados (o moderarlos).

- saber gestionar la reputación online de la organización para la cual trabajan.

Los graduados en Publicidad y Relaciones Públicas son los que aspiran con más fuerza, aunque también lo hacen diseñadores, periodistas y expertos en marketing. Entra con fuerza una atractiva oferta no reglada de cursos de Community Manager para reforzar las áreas que un egresado no conoce y para los que no tienen formación superior. Una formación que ganará adeptos en los inseguros tiempos educativos que corren.

De todas formas, y respondiendo a mi afirmación de que la community manager no es aún una profesión, quisiera basarme en la simple definición del término “profesión”. Asistiéndonos a la voz que aparece en los diccionarios, el término apunta a una actividad no accidental ni improvisada; orientada hacia los demás; que exige un conocimiento y un aprendizaje; que cobras por ella; que se reconoce socialmente; apoyada por estudios de la comunidad científica; y recogida bajo principios éticos. Sólo que falle uno de ellos, no podemos hablar de profesión, aunque el paso del tiempo puede llegar a convertir una ocupación en profesión.

Sirva el siguiente esquema para situar el estado en el que se encuentra la ocupación de community manager.

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Se aceptan apuestas: ¿conseguirá la CM consolidarse como profesión?. Otro día seguimos.

julio 4th, 2011

Grandes Bancos: política informativa imprudente

En julio de 2011, los 20 mayores Bancos europeos mantienen su habitual política informativa anunciando nuevos beneficios (…con la que está cayendo!!). Para finales de año la previsión es de 85.000 millones de euros y 107.400 millones de euros para 2012.

¿Por qué anunciar beneficios cuando la crisis es global, total, generalizada? ¿No es un poco insultante? La política informativa de los grandes Bancos se debate entre presentar la cara del éxito para demostrar que son solventes;  o mostrarse como entidades solidarias con los ciudadanos (no sólo con los accionistas) y potenciar la información de proyectos y personas por encima del balance económico. La mayoría de Bancos se decantan por la primera opción, sin miramientos (o imprudencia).

Claro está que no pueden esconder que el negocio bancario es escandaloso, socialmente injusto y necesitado de regulaciones jurídicas que equilibren los intereses de accionistas y ciudadanos. Por ello, si un Banco ha tenido 6.000 Millones de euros de beneficios en un solo año (1 Billón de las antiguas pesetas) no puede esconderlo informativamente.

Así pues, ante la disyuntiva de “potenciar” versus “matizar” las ganancias, los responsables de comunicación deben pensar en los receptores de sus mensajes. La prudencia me dice que deberían moderar su euforia si quieren sobrevivir al futuro que se nos avecina.