El crowdfunding puede llegar a ser el mecenazgo del futuro

En el mundo periodístico es habitual encontrar referencias sobre el fenómeno del crowdfunding como la nueva versión del mecenazgo en nuestra época de crisis. Es una dinámica nacida en 2004 en los USA que trata de financiar bottom-up (de abajo a arriba, desde la ciudadanía) proyectos culturales de todo tipo. Los potenciales usuarios y compradores son los que deciden la suerte del proyecto, aportando (o no) los recursos necesarios. Sirva un esquema de su funcionamiento que impulsa FundProjectsWithMe:

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Algunas de las plataformas de crowdfunding nacidas en España en los últimos meses: Verkami, Lanzanos, Ivnus, Fandyu. Vale la pena echarles un vistazo (sobre todo los que tengan un proyecto que precise financiación).

Por otra parte, ante la pregunta si el crowdfunding tiene futuro es adecuado plantearse de dónde viene y hacia dónde va. Para ello, propongo reflexionar sobre la evolución de la “donación” con el objetivo de ponderar las posibilidades del crowdfunding como actividad humana y recurrente.Así pues, si las personas que financian proyectos a través del crowdfunding REPITEN esa aventura de “donar”, su categoría como inversor-financiador se eleva a la de MINIMECENAS. Ojalá las redes sociales ayuden al crowdfunding. Pero debemos velar para que no muera de éxito de forma prematura. Si desde las redes se proponen demasiados proyectos a financiar (millones de personas promoviendo sus propios sueños) se puede sobredimensionar la cultura con el consiguiente desenlace fatal (más artistas que espectadores).

Como en todo, debemos ser prudentes.

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