Futuro incierto de la Investigación en la Universidad

Vienen tiempos muy duros para la investigación en la Universidad. Sobre todo para las Ciencias Sociales y las Humanidades, es decir, para aquellas áreas en las que no trabajamos con tubos y probetas sino con opiniones, estadísticas, tendencias o crónicas históricas.

Seamos realistas: buena parte de la Investigación Básica en ciencias sociales tiene escaso valor. Y hay miles de líneas de investigación distintas. Si el departamento de una Universidad tiene 200 investigadores, seguro que cuenta con 180 líneas de investigación, quizás producto de sus Tesis Doctorales. No es sostenible. Y en el mejor de los casos, el resultado final de dichas investigaciones dará pié a un titular en la prensa o a volátiles frases en Twitter. Posiblemente este desaguisado tiene su origen en la alocada carrera por la “acreditación del currículum” a la que se ven abocados los investigadores en España. Y también a nuestra habitual miopía: pocos quieren ser “cola de león” de proyectos relevantes. Muchas “cabezas de ratón” tiene la Universidad española.

Deberíamos emprender algunas acciones dada la necesidad del cambio:

  • Renunciar a seguir investigando temas menores no competitivos. No hay dinero público para que cada uno siga protagonizando su propia película, salvo que queramos mantener el “café para todos” con ridículas ayudas de 10.000 euros para proyectos trianuales de 15 investigadores (!!).
  • Investigar sobre temas estratégicos seleccionados por la Universidad. Incluso, en algunos casos, debería ser la empresa privada la que establezca los objetivos de una Investigación Aplicada de calidad. Y si son temas alejados al investigador, pues “a reciclarse toca…” La investigación debe responder a objetivos colectivos de interés científico y social.
  • Los grupos de investigación deben ser pocos, grandes, potentes e interuniversitarios, aunque estructurados internamente en subgrupos. Las Administraciones Públicas deben crear nuevas categorías intermedias además de la de IP (Investigador Principal) para motivar a sus miembros. Un formato organizativo adecuado podría ser el del Clúster, que permite la unión de investigadores de diversas universidades en pro de la eficacia de objetivos competitivos.

La Investigación en biomedicina, ingeniería y tantas otras áreas del saber científico-técnico ya dieron el paso hace tiempo. Y aunque cuentan con pocos recursos públicos, tienen las ideas claras y el camino marcado.

¿Para cuándo el cambio de paradigma de los investigadores en comunicación, derecho, economía, humanidades, traducción, sociología… ?

Esta entrada también está disponible en: Catalán


One Trackback to “Futuro incierto de la Investigación en la Universidad”

Deja un comentario

*