Talento (I)

¿Tengo talento? En la mayoría de ocasiones respondes con un “no creo…soy del montón“. Pues no lo afirmes con tanta seguridad. Es muy posible que seas una persona de talento: talento comercial, talento directivo, talento administrativo, talento técnico, talento emprendedor, talento musical, talento científico, talento empático, talento deductivo, talento coordinador, talento expresivo literario, talento constructor de ideas o formas, talento docente, talento corporativo, talento filantrópico, talento investigador, talento divulgativo, talento audiovisual, talento…  ¿No me digas que no cuentas con alguno?. No creas en las biografías edulcoradas de los grandes mitos de la historia. No fueron talentosos en todo, quizás demostraron un talento sorprendente en un solo campo específico. Engrandecer en exceso a las personas talentosas empequeñece al observador. Debemos cambiar esa visión de las cosas.

El talento individual de cada uno de nosotros se puede evaluar según la capacidad (puedo), el compromiso (voy a hacerlo) y la decisión (actúo). A continuación, un esquema de Pilar Jericó de su libro Gestión del talento que resume de forma axiomática el concepto de talento.

Dos ideas para la reflexión:

  • Una vez asumido que tienes talento, debes encontrar un campo donde desarrollarlo. Ojalá lo puedas desarrollar en la vida profesional. Será la culminación de tu vida. Pero si en el trabajo no puedes, trata de focalizarlo en un hobby o a través de las personas más cercanas y construye proyectos colectivos que hagan avanzar la sociedad.
  • Ejercer el talento es una obligación. La persona de talento debe devolver a la sociedad (padres, educadores, financiadores, líderes, inspiradores) lo que ésta le ha dado. No habrá sociedad del conocimiento sin personas de talento generosas, hábiles, comprometidas con el cambio y resueltas a actuar.

Cont. en Talento (II)

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