Imprimir papel-moneda a placer NO es la solución

La experiencia de los países occidentales durante el s.XX debe sernos útil. Que un “Banco Central” imprima o emita moneda a placer y, a continuación, compre su propia deuda pública para mantener rentabilidades del 2% o 3% no es ninguna solución. Estados Unidos y Gran Bretaña lo vienen haciendo con sus monedas desde hace tiempo y están creando una burbuja de dimensiones galácticas. Creer que se pueden mantener deudas públicas ilimitadas pulsando el botón de la máquina de hacer billetes es una locura. Alemania lo sabe por experiencia cuando en noviembre de 1922 sufrió una hiperinflación que obligaba a la gente a pagar 3 Millones de marcos por una barra de pan. Se creó tanto papel-moneda y valía tan poco que la gente lo quemaba para protegerse del frío.

El sueño hiperinflacionista norteamericano de la felicidad universal en el que todo se puede pagar con la propia deuda pública es, además, socialmente injusto porque no cuenta con las generaciones futuras.

Ojalá el Banco Central Europeo (BCE) no entre nunca en la espiral de imprimir papel-moneda a placer. NO es la solución. 

El camino que plantea Alemania en la actual crisis europea es muy duro. Pero a nadie se le ha ocurrido uno más eficiente a largo plazo.

Debemos asumir, de forma definitiva, que nuestro progreso está ligado a la disminución de la deuda, aunque sea atravesando un largo y oscuro túnel los próximos 25 años.

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