Tiempos de independentismo (y 4)

En 2012, la mayoría de ciudadanos de Cataluña no votaría a favor de la constitución de un estado propio. Pero muchos aspiran a tenerlo y buscan conseguir esa mayoría social que lo apoye. Es legítimo. El independentismo se debe vivir desde la normalidad política.

Por el momento, el independentismo en Cataluña se está cociendo desde la sociedad civil. Los partidos políticos catalanes siguen prisioneros de su tacticismo. Si algún día quieren liderar la independencia de Cataluña la deberán incorporar a sus programas electorales. Sólo así, y tras un proceso democrático, se conocerá si la mayoría social aspira a la construcción de un estado propio. El día que la mayoría del pueblo catalán así lo decida, nada lo detendrá. Sólo los sistemas democráticos débiles apelan a una Constitución para negar una voluntad mayoritaria. España, a marchas forzadas, está madurando democráticamente. El contexto internacional no le va a permitir las cacicadas de antaño.

La naciente Assemblea Nacional Catalana, surgida de la sociedad civil y que se constituye como tal el 10 de marzo de 2012, pretende marcar la hoja de ruta de la nación catalana basada en un:

  • independentismo multi-identitario
  • independentismo transversal
  • independentismo que goce de reconocimiento internacional

Su mensaje es claro: ya no hay vuelta atrás.

Tiempos de independentismo.

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2 Responses to “Tiempos de independentismo (y 4)”

  1. Vivim en una matrix que ens permet ilusions com aquestes, de demanar i somniar quelcom que ens han mantingut expressament i han alimentat constantment davant el nostre cor, com una pastanaga al nas, per seguir caminant cap allà on la clase política li ha convingut mes.

    “Clase política” , nou concepte que ve a dir que una democràcia, que anomena als conjunt de representants del poble “clase Política”, no és un altre cosa que una conciència artificial moguda per interesos econòmics i de poder pel poder, sense sentit social algún.

    No em sento representat per aquesta polítics, i no n’estic segur respecte l’Assamblea Nacional Catalana, que representi de veritat el que volem. cal una revolució social, trencar amb el concepte de polític i tornar a començar… ens cal un renaixement… que no calgui reclamar un independentisme consustacial a la condició humana i, per tant, de la societat d’individus d’aquest món.

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