Responsabilidad Social Individual (RSI). Un breve apunte

El discurso que apela a la empresa para que sea socialmente responsable (Responsabilidad Social Empresarial, RSE) podría extenderse a otras organizaciones. Expertos como Josep Maria Canyelles hablan de (RSA) Responsabilidad Social de la Administración Publica; (RSO) de las Organizaciones Sociales; (RSP) de las PIMES; (RSM) de las microempresas, autónomos y profesionales; (RSU) de las Universidades. Incluso de Territorios Socialmente Responsables (TSR).

¿Por qué no hablar, también, de Responsabilidad Social Individual (RSI)? Con total seguridad, el daño a nuestra sociedad y a nuestro planeta será proporcional a nuestra indiferencia. El actual panorama local y mundial es terrorífico, nunca habíamos estado tan mal en todos los aspectos. Pero no es irreversible. En cada uno de nosotros reside la solución para conseguir un mundo más equitativo.

¿Cómo aplicar la RSI? Deberíamos aprovechar el poco tiempo libre que tenemos para contribuir al mejoramiento social, económico y ambiental del país, promoviendo el desarrollo humano y protegiendo el patrimonio cultural y ambiental. Contamos con una herramienta eficiente: las redes sociales.

De hecho, la RSI se resume en lo que hacemos y cómo lo hacemos: qué consumes, cómo te transportas, qué especulaciones económicas haces, qué servicios contratas o promueves. En definitiva, no es suficiente con pagar impuestos y cumplir con tus obligaciones laborales o familiares. La sociedad nos exige algo más. Con tanta información que recibimos, sabemos perfectamente lo que la sociedad nos pide. Lo que pasa es que nos hacemos los sordos.

Yo lo resumiría en dos acciones básicas: 1) promover la educación social y ambiental, y 2) actuar con el ejemplo. No sólo hablar y escribir sino, sobre todo, actuar. La RSI puede generar transformaciones clave para el futuro. Se trata, en definitiva, que seamos protagonistas individuales del cambio y no cedamos nuestra responsabilidad a las ONGs, a las empresas o a los representantes políticos.

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