Crecimiento a través de la deuda (y 3)

Hasta ahora, el objetivo de la mayoría de personas ha sido “poseer” más que “disponer”. Es decir, “tener y acumular” más que “usar cuando se necesita”. Hay muchas formas y actitudes que deben cambiar si pretendemos continuar creciendo sin endeudarnos.

  • Endeudarse para comprar un coche. Quizás el transporte individual debe dejar paso a formas innovadoras como el carsharing, entre otras.
  • Endeudarse para comprar un piso. Quizás es el alquiler, la multipropiedad, la permuta o formas jurídicas innovadoras las que podrán romper la dinámica esquizofrénica de la hipoteca.
  • Endeudarse para maximizar el consumo. Quizás deberemos regular la multiplicidad de bienes ofertados. El ser humano no necesita ni tanta oferta ni tanta diversidad. Podemos vivir con menos y no es necesaria la diversidad extrema (1.000 millones de perfumes distintos, de pantalones distintos, de terminales telefónicos distintos…). Es una trampa del consumismo. El modelo de crecimiento “kleenex”, de usar y tirar, no tiene sentido en la actual época de escasez.
  • Endeudarse para obtener una educación privada. Quizás deberíamos apostar, definitivamente, por la educación laica, pública y de calidad. La educación no puede seguir siendo motivo de conflicto y separación entre ciudadanos.
  • Y muchas otras opciones que promuevan el acceso al “uso” más que a la “propiedad”.

Y en el ámbito de la deuda pública:

  • Endeudarse para construir equipamientos surgidos de compromisos electorales. Quizás los compromisos políticos deberán ser con el medio ambiente y la sostenibilidad por encima de los electores. Deberemos compartir instalaciones, piscinas, polideportivos y auditorios entre municipios o distritos. No es tener menos. Es tener lo justo.
  • Endeudarse para construir infraestructuras viarias para que todos los puntos estén interconectados. Quizás deberemos sacrificar la interconexión por la sostenibilidad.
  • Endeudarse para aumentar las frecuencias en los servicios públicos no fundamentales: trenes cada 5 minutos, limpieza cada 6h, envíos en 12h. Quizás deberemos sacrificar la “frecuencia” por la “paciencia”. Esperar también forma parte de la vida. El tiempo no lo es todo y es demasiado caro.
  • Y muchas otras opciones que promuevan el pensar en los otros por encima de uno mismo.

En definitiva, no podemos continuar creciendo a través de la deuda. Y como aún no tenemos plan alternativo, crezcamos de forma moderada, justa y equitativa.

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