Ciencia y altruismo

La educación, la riqueza personal, el género o la edad explican en gran medida el comportamiento altruista del individuo. La psicología da respuestas al fenómeno. Pero la ciencia sigue haciéndose más preguntas. Por ello, distintos grupos de investigadores tratan de encontrar un origen biológico al altruismo.

* En 2006, el departamento de Antropología Evolutiva del Instituto Max Planck concluyó que el altruismo humano surge a los 18 meses de vida. Tras una investigación con bebés de año y medio, comprobaron que éstos tienen una predisposición innata para ayudar a los adultos. En diversos escenarios del experimento dejaban caer objetos al suelo y los adultos se mostraban incapaces de recogerlos. En todos los casos, niños de 18 meses de edad ayudaron espontáneamente (e inmediatamente) a recoger el objeto, discerniendo cuándo verdaderamente el adulto lo necesitaba. La investigación se complementó con la participación de chimpancés. En escenarios similares se comprobó que éstos no actuaron movidos por el deseo de conseguir un premio, sino por el mero impulso de ayudar.

·Warneken, F. & Tomasello, M. (2006). Altruistic Helping in Human Infants and Young Chimpanzees. Science, 1301-1303, March 2006.

* En 2007, un equipo de investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad Hebrea de Jerusalén descubrió que en los individuos más altruistas existía una variación genética. Realizaron un experimento online con 203 participantes de todas las edades (a los que se les tomó muestras de su ADN) y que incluía la tarea de elegir entre regalar dinero o no (a través del “Juego del dictador”). Las personas más generosas diferían genéticamente de aquéllas que elegían no entregar su dinero, en concreto en el gen AVPR1a. Los resultados de este experimento suponen la primera evidencia de la relación entre una variación del ADN y la generosidad humana.

·Knafo, A. et alt. (2008). Individual differences in allocation of funds in the dictator game associated with length of the arginine vasopressin 1a receptor RS3 promoter region and correlation between RS3 length and hippocampal mRNA. Genes, Brain and Behavior, vol. 7 (3), 266–275, April 2008.

·Rushton, J. P., Vernon , P. A., & Bons, T. A. (2007). No evidence that polymorphisms of brain regulator genes Microcephalin and ASPM are associated with general mental ability, head circumference, or altruism. Biology Letters, 3, 157-160.

* Dos investigaciones realizadas en 2008 con 409 parejas de gemelos permitió también establecer una relación entre los comportamientos prosociales y la genética, que demostraron que el comportamiento de reciprocidad también está condicionado por el ADN.

· Knafo, A. et al. (2008). The developmental origins of a disposition toward empathy: Genetic and environmental contributions. Emotion, 8(6), 737-752, Dec,2008.

* En 2010, un equipo de investigadores de la Universidad de Bonn descubrió un gen (denominado COMT) vinculado al altruismo. El experimento se llevó a cabo a través de un test de memoria con 100 estudiantes, a los cuales también se les hizo una prueba de ADN. A cambio de participar en el test de memoria se les entregó 5€. Los participantes podían quedarse con el dinero o bien entregar una parte a una ONGD. Las personas que presentaban una variante del gen (COMT-Val) eran el doble de generosas que aquellas personas que no tenían dicha variante (COMT-Met).

· Reuter, M. et al. (2010). Investigating the genetic basis of altruism: the role of the COMT Val158Met polymorphism. Social Cognitive and Affective Neuroscience, first published online: October 28, 2010.

* Todo parece indicar que el altruismo está relacionado con la empatía. Algunas investigaciones han demostrado la región del cerebro donde reside dicha capacidad, entre los lóbulos parietal y temporal. Por ello, las diferencias individuales en esa parte del cerebro podrían estar vinculadas a las diferencias en el comportamiento altruista de los voluntarios. En 2012, una investigación realizada por científicos de la Universidad de Zurich constató que las personas que se comportan más altruistamente presentan mayor cantidad de materia gris en la unión entre el lóbulo temporal y el lóbulo parietal del cerebro, en comparación con los individuos egoístas. En el experimento, se solicitó a los voluntarios que dividieran una cantidad de dinero entre ellos o donarlo a una persona anónima. Mientras que algunos participantes estuvieron siempre dispuestos a compartir el dinero con la persona anónima, otros no lo vieron claro y no donaron nada. Los participantes también mostraron algunas diferencias en la actividad cerebral en el momento de decidir cómo distribuir el dinero. Los investigadores afirman que existe una correlación entre la “activación” de esa área del cerebro y la superación de un momento de egoísmo.

· Morishima, Y., Schunk, D., Bruhin, A., Ruff, Ch.C. & Fehr, E. (2012). Linking brain structure and activation in the temporoparietal junction to explain the neurobiology of human altruism. Neuron, vol.75 (1), 73-79, July 2012.

Las investigaciones citadas no deben centrar la atención científica exclusivamente en la biología o la fisiología. Óbviamente, el volumen de la materia gris también está influenciado por procesos no biológicos, sociales, del ámbito de la psicología, cuestión que abre el debate si el comportamiento altruista puede educarse a través de una formación específica. Un debate de gran trascendencia para otro artículo.

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