Ética del beneficio: beneficio empresarial no superior al 10%

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Ninguna empresa debería provisionar beneficios superiores al 10% (siempre en referencia al año anterior y una vez realizada la reinversión óptima). Y los beneficios compensatorios, aquellos que persiguen compensar años de pérdidas, no deben ir más allá de los 3 años.

Acabar el año con un beneficio del 50% no demuestra una buena gestión. Quizás todo lo contrario. ¿Por qué las empresas buscan el máximo beneficio?. Los expertos afirman que la culpa es de la “competencia”, que les obliga a minimizar los costes, lo que implica maximizar la diferencia entre los ingresos y los costes.

Pero, ¿qué sentido tiene un ENORME beneficio empresarial mientras:

  • …buena parte de los empleados cobran un sueldo bajo, o trabajan bajo presión o en malas condiciones, o discriminados por tal o cual razón…
  • …o los productos y servicios ni se renuevan ni se reiventan…
  • …o se mantienen precios aún habiendo amortizados los costes (caso flagrante de las autopistas)
  • …o la comunidad próxima sólo recibe a cambio 26 puestos de trabajo, olores, ruidos, deforestación…
  • …o la aportación fiscal es mínima o nula por evasión o engaño en los impuestos… ?

En España, el tipo nominal del Impuesto sobre Sociedades es el 30% (25% para las pymes), pero las exenciones y deducciones de que gozan las empresas hacen que el tipo efectivo (lo que realmente pagan sobre sus beneficios) no supere el 10% de media. Todos coinciden que este impuesto se controla e inspecciona muy poco, sobre todo a las pequeñas empresas. La mayoría paga cantidades ínfimas. El 70% de la cuota lo aportan entre poco más de 1.500 grandes empresas (quizás sería más honrado hacer como Irlanda, con un tipo impositivo del 12%).

No tiene ningún sentido, pues, buscar el máximo beneficio cuando “la casa está sin barrer” y la falta de ética está tan extendida. Si una empresa tiene exceso de beneficio es que hay bienes, personas y circunstancias que no han recibido suficiente inversión, atención o apoyo. El empresario debe nivelar, contentar, ajustar, mejorar, cumplir, sanear… y aunque nunca podrá saciar las necesidades del entorno, demuestra que la empresa se ha creado para generar riqueza más allá de contentar a los inversores.

El objetivo principal de las empresas no puede ser la consecución del máximo beneficio. Deben contemplarse objetivos previos como:
*el crecimiento moderado
*la estabilidad
*la adaptabilidad al medio ambiente
*el servicio a la colectividad.

Una buena planificación puede hacer que, en el caso de que la empresa vaya bien, los beneficios alcancen como máximo un 10%, suficiente para repartir una parte entre los socios, accionistas e inversores. Si alguno de ellos quiere más, que venda su parte. Las empresas no pueden ser vistas como operaciones financieras para obtener beneficios. Las empresas son proyectos humanos.

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