Archive for marzo, 2013

marzo 15th, 2013

La era de las pantallas. Pensamiento crítico

Sin duda, nunca habíamos tenido tanta información y nunca habíamos aprendido tan poco. Esa “infoxicación” podría representar el declive del pensamiento crítico. Ni nos permiten pensar, ni queremos pensar, ni nos apetece pensar. ¿Para qué?. Todo está pensado. Todo está en Internet… Craso error. En Internet no hay pensamiento sino información.

Herbert Alexander Simon el gran investigador del proceso de toma de decisiones, asegura que una gran cantidad de información crea un empobrecimiento de la atención y la decisión. Es muy posible que haga inviable el pensamiento, a través del cual el receptor podría razonar, justificar o personalizar la información. Si tenemos en cuenta el alto nivel de manipulación informativa de nuestra sociedad, es harto necesario el pensamiento crítico.

Las tecnologías de la información pueden llegar a ser nuestro mejor aliado o nuestro peor enemigo. Por ello, deberíamos aprovechar la tecnología para mejorar nuestras habilidades. Si integramos adecuadamente las segundas y terceras pantallas en el aula, en la vida profesional y en nuestras relaciones personales, el pensamiento crítico no morirá.

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marzo 13th, 2013

La era de las pantallas. Relaciones personales

¿Las relaciones personales deben adaptarse al lenguaje y al ritmo audiovisual?.

Los niños y jóvenes ni se plantean una relación sin dobles o triples pantallas. Es una cosa habitual cuando se reúnen o cuando comparten espacio y tiempo con otras personas. Y los adultos rápidamente se han sumado a la tendencia.

Un estudio financiado por Ericsson indica que una gran mayoría de encuestados en USA i UK utiliza una tablet (86%) o un smartphone (88%) mientras mira la TV (diciembre 2012).

Todo parece indicar que los usuarios de dobles y triples pantallas se consideran capacitados para la multitarea, aunque la “atención” a cada una de las tareas es menor ya que se comparte entre todas ellas. La duda aparece si la “atención” a los amigos, al hijo o a la pareja queda mermada o no.

Algunas observaciones. Un exceso de pantallas en las relaciones personales:

  • impide mirarse a los ojos.
  • impide tener el 100% de atención a las palabras y gestos del interlocutor.
  • impide reaccionar y responder con inmediatez a la pregunta o inquietud del interlocutor.
  • invita al interlocutor a que pregunte: “¿me estás escuchando?“, altamente peligroso.

Las segundas y terceras pantallas no ayudan demasiado en los entornos presenciales donde nos jugamos la amistad, el cariño, la autoridad, la sinceridad, el apoyo, la escucha activa… La tecnología facilita las cosas (p.ej. la videoconferencia en las relaciones a distancia) pero no nos obliga a utilizarlas siempre y en todo momento. El uso excesivo de pantallas esconde, quizás, un problema en nuestras relaciones personales.

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marzo 11th, 2013

La era de las pantallas. La educación

¿Las aulas presenciales deben someterse al lenguaje y al ritmo audiovisual?. 

Si se lo preguntamos a los niños y a los jóvenes, la mayoría prefiere una pantalla dinámica antes que al aburrido profesor. El mundo audiovisual les ha acostumbrado a la rapidez, al cambio de plano, al movimiento sorpresivo… Y el docente tiene una misión que no siempre puede realizarse a través del ágil lenguaje audiovisual.

Seamos sinceros. El objetivo del estudiante, hoy día, es que el docente le entretenga (y parece que muchos centros educativos lo secundan). Y si el entretenimiento no es locuaz, visual, rápido, exigente y divertido, es muy posible que el estudiante desconecte y cambie de pantalla, sin marcharse de clase. Es la denominada multitarea, muy habitual en las aulas actuales, donde el estudiante considera que puede hacer varias cosas a la vez: escuchar al docente, escribir apuntes, enviar un mensaje en el Facebook, anotar en la agenda…

Es una verdad científica que “dividir la atención la merma”. Aunque muchos defiendan la multitarea, ésta no es parte de la solución sino el propio problema. Oír la voz del profesor “de fondo”, leer “por encima”, escribir “por acto reflejo” (y todas esas acciones a la vez) devalúan el aprendizaje y lo hacen ineficiente. Tal como afirma Catherine l’Ecuyer en su libro “Educar en el asombro”, el niño sobreestimulado se convierte en un adolescente que lo ha visto y lo ha tenido todo. Considera que las personas que están a su alrededor tienen que comportarse como él quiere, y sus caprichos se convierten en órdenes, y cuando la realidad no se amolda a su deseo, aparece la frustración.

Sin duda, el estudiante actual tiene muchas y grandes cualidades, pero es decepcionante que no luche por cambiar lo que no funciona… que se esfuerce otro!!. Y es decepcionante porque la mayoría de niños y jóvenes actuales son conscientes de esa realidad que los hace ineficientes.

 

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marzo 10th, 2013

La era de las pantallas

Hace 70 años la única pantalla era la del cine (pantalla colectiva y socializadora). Más tarde llega la televisión (pantalla para familias, para grupos). Y hace tan solo 30 años aparece el ordenador personal, una pantalla individualizada. La revolución tecnológica nos está llevando, además, a una pantalla en nuestro bolsillo, el smartphone, el teléfono inteligente, con múltiples funciones.

Los individuos buscamos en las pantallas información, educación o entretenimiento. Estamos en la era de las pantallas. Todo empieza a suceder en las pantallas.

Una cosa me preocupa. Los largometrajes cinematográficos, las series de televisión, los informativos, los juegos interactivos o las aplicaciones del smartphone tienen un elevado número de cambios de imagen por minuto. Todo es acelerado. No es de extrañar que cuando los niños y jóvenes se enfrentan al ritmo de la vida real, todo les impacienta, todo les aburre. Y esa sensación empieza a surgir también en los adultos.

¿Debemos someter la vida real (la educación en el aula, las conversaciones, las transacciones comerciales, el diálogo… incluso el amor) al lenguaje y al ritmo que exige la dinámica audiovisual?. Creo que no, pero la tendencia es otra.

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