Adiós, hermana

Apenas hace un mes que te fuiste. No te puedes imaginar lo que te echo de menos, Conchi. Una parte de mi corazón se ha quemado, ha muerto contigo. Te has llevado parte de mi felicidad.

No estaba preparado para entender tu muerte. No lo estoy todavía. Ya sé que pasará, todo el mundo me lo dice, pero esuna bona merda tot plegat”.

conxi 1977Medio siglo juntos, hermana. Muchos años. Muchas historias, dificultades, batallas ganadas, muchas noches y paseos. Si tuviera que escoger 3 momentos inolvidables de ambos me sería completamente imposible: …nuestros divertidos whasapps (cuántas cosas nos hemos dicho en los últimos años), las burradas de cuando éramos pequeños, las Navidades, los viajes, la preocupación que compartíamos por nuestros padres que se hacen mayores, por tu hijo .. . (por cierto, ya te lo he dicho muchas veces pero lo repito nuevamente: has sido una buena madre, la mejor madre para Alex).

Teníamos muchas cosas en común, además de una buena parte del ADN. Y una relación muy especial. No nos teníamos envidia ni celos, era parte de nuestro encanto, eh que sí ?. Nuestra “complicidad” viene de lejos, sólo con una mirada estaba todo dicho, ya desde pequeños … Y ahora de mayores no era necesario ni la mirada, sólo la presencia. Los últimos días en el hospital, cuando te estabas muriendo, nuestra relación creció aún más, cogidos de las manos, peinándote con mis dedos, dándote 1000 besos en la frente … para tratar de luchar juntos contra el triple cáncer que se te ha llevado. Aunque aquellos últimos días fueron horribles e imposibles de digerir, daría cualquier cosa por volverte a coger la mano en aquel hospital.

Y, ¿sabes por qué te echo tanto de menos, Conchi?. Porque sentías una gran admiración por mí. Y yo lo sabía y lo notaba (para subir mi autoestima sólo debía llamarte). Me hacías sentir importante. A cambio, he dedicado muchos años de mi vida a la tuya, porque lo necesitabas, lo merecías. Ahora me lo estabas devolviendo. En tu actual madurez y en mi difícil 2014, tú fuiste mi piedra filosofal. Me diste fuerzas, consejo, consuelo, orientación, ánimos, apoyo, comunicación, contraste, diálogo … fuiste hermana y sabia amiga … como te echo de menos: “busca la felicidad, por encima de todo, no mires atrás … si tú estás bien, volverás a ser un gran hombre y harás feliz a tu entorno…” . Ojalá mis hijos comprendan algún día, aunque sólo sea superficialmente, tu forma de pensar: libre, sincera y sin complejos.

Hermana, el día de Navidad, tu último día consciente, nos despedimos en una cálida y auténtica paz. No tenemos deudas ni rencores entre nosotros. Sólo buenos recuerdos. Me queda Marta, nuestra hermana pequeña. Sé que quieres que esté por ella. Y por los padres. Y por mis hijos. Y por Álex y Toni. Y por mi nueva pareja. Haré todo lo que pueda aunque no sé si tengo las mismas fuerzas que antes. Estoy muy flojo estos días. Menos mal que la música ha vuelto a mí. Y parece que para siempre.

Te quiero.

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