Posts tagged ‘audiovisual’

marzo 10th, 2013

La era de las pantallas

Hace 70 años la única pantalla era la del cine (pantalla colectiva y socializadora). Más tarde llega la televisión (pantalla para familias, para grupos). Y hace tan solo 30 años aparece el ordenador personal, una pantalla individualizada. La revolución tecnológica nos está llevando, además, a una pantalla en nuestro bolsillo, el smartphone, el teléfono inteligente, con múltiples funciones.

Los individuos buscamos en las pantallas información, educación o entretenimiento. Estamos en la era de las pantallas. Todo empieza a suceder en las pantallas.

Una cosa me preocupa. Los largometrajes cinematográficos, las series de televisión, los informativos, los juegos interactivos o las aplicaciones del smartphone tienen un elevado número de cambios de imagen por minuto. Todo es acelerado. No es de extrañar que cuando los niños y jóvenes se enfrentan al ritmo de la vida real, todo les impacienta, todo les aburre. Y esa sensación empieza a surgir también en los adultos.

¿Debemos someter la vida real (la educación en el aula, las conversaciones, las transacciones comerciales, el diálogo… incluso el amor) al lenguaje y al ritmo que exige la dinámica audiovisual?. Creo que no, pero la tendencia es otra.

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mayo 12th, 2011

Comunicación Científica (2a parte)

…/… viene del post Comunicación Científica (1a parte)

  … ¿por qué aún no has actuado? …la película HOME es suficientemente explícita…

…lo que pasa es que pide compromiso y no tengo clara mi escala de valores…

…pide acción y no tengo tiempo…

…pide que lo divulgues  y no sé cómo hacerlo…

Con suerte, se producirá un comentario “preocupante” tomando una taza de café. Así pues, los objetivos de la comunicación científica ecológica y medioambiental no se han cumplido: no hay acción, se rompe la cadena, no hay compromiso individual ni colectivo.

SOLUCIONES DE MEJORA PARA LA COMUNICACIÓN CIENTÍFICA

a) Hacia los públicos sobre los que no hemos actuado aún:

- Solicitud de ayuda a la comunidad educativa.  Sin la prescripción de los educadores (primaria, secundaria, universitaria, profesional, continua) los canales de transmisión no son nada. De manera conjunta, se pueden diseñar y ejecutar entrevistas, eventos, forums, publicaciones, tanto reales como virtuales.

- Solicitud de ayuda a la comunidad científica en la transmisión del mensaje. Les debemos pedir que complementen su gran actuación científica como comunicadores sociales. Su credibilidad es muy alta. De manera conjunta, se pueden diseñar y ejecutar entrevistas, eventos, forums, publicaciones, tanto reales como virtuales.

b) Hacia los públicos que ya conocen el mensaje:

- Actuaciones de seguimiento: como mínimo, debemos obtener el permiso de seguir tratándolos e informándolos a través de redes sociales. El impacto de los mensajes debe dejar paso a una labor, lenta y titánica, de persuasión individualizada. El truco está en la personalización. Se pueden diseñar dinámicas y procesos de cultivación y reconocimiento, formación y lobismo de movilización de bases.

c) Hacia los públicos decisores:

- Actuaciones de presión (lobismo directo) frente a autoridades gubernamentales y reguladores, activistas, analistas, para promover cambios legislativos que incorporen mecanismos de denuncias, prohibiciones, multas. No confiemos tan sólo en la buena voluntad. No habrá cambios disruptivos en la conducta colectiva. Las leyes han de marcar los tempos.

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Si sólo nos preocupamos de la creación del mensaje y dejamos que el tiempo lo arregle todo, la comunicación científica no es eficaz, y por ende, no consigue ayudar a las necesidades ecológicas y medioambientales del planeta. La verdadera comunicación va más allá: investiga, diseña, ejecuta, evalúa, valora resultados en un nuevo estadio, diseña, ejecuta, evalúa… Es decir, no se cansa hasta que consigue sus objetivos de persuasión. Mejor pocas acciones comunicativas que tengan actuaciones de refuerzo y seguimiento, que no miles y miles de mensajes que sólo pretenden “hacer pensar y ahí queda la cosa”. Eso frustra, endurece el corazón y retrasa el cambio.

Otro día seguimos.

mayo 10th, 2011

Comunicación Científica (1a parte)

Distintas técnicas se utilizan en Relaciones Públicas y Comunicación para convencer y persuadir a los públicos. Unas, a través de los periodistas, “solicitando” su ayuda para expandir el mensaje en los Medios de Comunicación. Otras, a través de la publicidad (en este caso, “pagando” a los Medios). Otras, directamente a través de medios propios: revistas, espacios interactivos en internet, eventos, performances, lobismo. Y en ocasiones, a través del audiovisual, uno de los medios más directos y más eficaces. Producir una película con objetivos NO artísticos y NO comerciales es una práctica completamente lícita (…otra cosa es la “propaganda”) .

Muchas son las causas que se merecen un buen trabajo cinematográfico. Pero la ecología y el medioambiente son causas de extrema urgencia. Cabe destacar la película francesa HOME, dirigida por Yann Arthus-Bertrand (2009) y que ha costado 2 años de rodaje y mucho esfuerzo de planificación y montaje. Cuenta con el apoyo del grupo empresarial francés PPR. Es una magnífica obra audiovisual, con una fantástica música de Armand Amar. En definitiva, todo un Manifiesto al servicio de la causa ecológica. Otras películas como Una Verdad Incómoda (2006) y Tierra (2007) llevan consigo el mismo objetivo persuasivo hacia la humanidad aunque con distintos promotores. Ahora bien, en estos momentos…

…la asignatura pendiente de la Comunicación Científica es

HACER EFICACES LOS MENSAJES DE LA ECOLOGÍA Y EL MEDIOAMBIENTE

porque no lo son…después del visionado… no hay reacción.

Aún así, debemos promover la comunicación de la causa ecológica y medioambiental a través de películas. La culpa de la baja eficacia no es del audiovisual. La culpa es del helado corazón del espectador. Uno de los mensajes clave de la película HOME es que tan sólo nos quedan 10 años para invertir la tendencia del desastre al que estamos abocados. Si antes de 2020 no cambiamos nuestras leyes y comportamientos medioambientales, ya no habrá solución. Los millones de personas que observan atentamente la película quedan captivados por sus mensajes aunque, por múltiples razones, NO ACTÚAN. ¿Por qué?. Ahí les dejo la película. No hay derechos de copia sobre ella. Por eso, la divulgación por internet es libre.

Aconsejo su visionado en pantalla grande, sin prisas y espíritu tranquilo, ya que dura 93 minutos.

Su objetivo es hacer pensar y actuar.   Seguro que te hará pensar… actuar, no sé…

ADELANTE!!

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Otro día seguimos.