Posts tagged ‘autodeterminación’

septiembre 11th, 2012

Cataluña, nuevo estado de Europa

Siempre se recordará el 2012 como el año del despertar de la ciudadanía catalana. La mayoría quiere un cambio, quiere un país con identidad propia, no quiere seguir siendo maltratada por España. El nacimiento de movimientos de base como la Assemblea Nacional Catalana y la Associació de Municipis per la Independència son una buena muestra. Las encuestas avalan este anhelo: el 51,1% del pueblo catalán se inclina por la independencia (CEO, JUNIO 2012).

Muchos hablan de “INDEPENDENCIA” y “NUEVO ESTADO DE EUROPA”, lemas claros para la gran movilización y concentración del 11 de septiembre de 2012. Otros -en especial la clase política- diluyen la fuerza del momento con conceptos menores como “pacto fiscal”, “concierto económico”, “confederación con España”, pensando que la independencia es inviable actualmente. Y otros, pocos, luchan en contra de la libertad del pueblo catalán.

La independencia de Cataluña es difícil y costosa pero necesaria para sobrevivir como nación milenaria.

Figuras relevantes afirman que el nuevo estado catalán puede llegar a ser el modelo a seguir por todos los países del sur de Europa, un modelo competitivo, solidario, respetuoso con el medio ambiente, que cree más en la fábrica que en el toxto, en la innovación que en la ingeniería financiera.

Cuando los catalanes quieran, tomarán la independencia sin pedir permiso de nadie. Sólo falta decisión.

 

 

octubre 12th, 2011

ESPAÑA-CATALUNYA. Cambio de liderazgos.

ESPAÑA-CATALUNYA. Historia compartida a lo largo de muchos siglos. Sus gentes, sus paisajes, sus culturas entremezcladas. Aunque la unión política en un solo Estado (1714) no se produjo por un acuerdo libre entre las partes sino que fue el resultado de una guerra. Han pasado casi 3 siglos y el imaginario catalán, el pueblo vencido, sigue vivo (algunos lo han llegado a llamar “el problema catalán“).

Según las últimas encuestas, la mayoría de catalanes consideran Catalunya una nación sin estado dentro de la España plurinacional que reconoce la Constitución de 1978. Esa mayoría -superior ya al 50%- no se identifica como independentista aunque va acumulando razones identitarias y económicas que la distancian del resto de España. Por contra, la gran mayoría de españoles consideran España como una única nación y no desean entrar en debates estériles sobre territorios o regiones de un mismo estado. Así pues, los imaginarios español y catalán se están distanciando a marchas forzadas, alentados por una clase política incapaz de gestionarlos y unos medios de comunicación más violentos que las armas.


El debate entre separatistas (“quiero volver a ser libre”) y españolistas (“aquí no se mueve nadie”) viene de largo. En ocasiones, el debate ha acabado con violencia y, en otras, los pactos políticos han silenciado las voces discordantes. Pero, llegados a la nueva era de las redes sociales en la que existen tantas oportunidades para pensar y organizarse, tengo serias dudas de que el debate finalice con tanta rapidez y eficacia como hasta ahora. Y es que, sin violencia, ¿quién puede ganar un debate identitario?. Nadie. Sigue latente. No existen vencedores ni vencidos porque el diálogo nace de la libertad de pensamiento y actuación.

Por ahora, el imaginario catalán se está armando de argumentos económicos que la hacen soñar con un nivel de vida muy distinto, mientras que el imaginario español acumula cada día argumentos ideológicos basados en la territorialidad y la eficacia de la administración única. En última instancia, los que tienen miedo al debate recuerdan el artículo 8. 1 de la Constitución Española que cita a las Fuerzas Armadas como defensoras de la integridad territorial de España. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Pero el debate es imparable. Nadie puede ya silenciar a los ciudadanos. Aunque lo difícil va a ser gestionar las decisiones resultantes. Europa puede ser el árbitro. Las vio nacer, crecer, pelearse, convivir. Ahora le toca moderar el cambio de liderazgos.

abril 15th, 2011

ONU: 192 países. ¿Por qué no 500?

P.J. Crowley, exportavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos afirmaba, hace tan sólo unas semanas, que la Organización de Naciones Unidas sería ingobernable con más países de los que ahora la forman. Seguramente, tiene toda la razón.

Aunque yo creo que el número de miembros no es el problema. ¿Por qué no 500, o 1.000? Las nuevas tecnologías y la buena voluntad permitirían gestionar cualquier organismo. Quizás el problema está en el tipo de miembro, el país-nación, un miembro que no le gusta que le evalúen y que, en cambio, impone criterios dentro de sus propias fronteras que disminuyen las libertades individuales.

No confío en un cambio de actitud de los países-nación. No saben cómo hacerlo. Confío en la buena voluntad de nuevos organismos que aglutinen pueblos y regiones y que, a través del derecho a la autodeterminación, les permitan organizarse libremente. Es decir, organismos que velen por las libertades. Y rompiendo las rutinas de la historia, ésta vez conseguirlo sin violencia ni guerras.

Ojalá Europa funcione. Desde luego, a través de los Estados está siendo un total fracaso.