Posts tagged ‘deuda’

abril 12th, 2012

Crecimiento a través de la deuda (y 3)

Hasta ahora, el objetivo de la mayoría de personas ha sido “poseer” más que “disponer”. Es decir, “tener y acumular” más que “usar cuando se necesita”. Hay muchas formas y actitudes que deben cambiar si pretendemos continuar creciendo sin endeudarnos.

  • Endeudarse para comprar un coche. Quizás el transporte individual debe dejar paso a formas innovadoras como el carsharing, entre otras.
  • Endeudarse para comprar un piso. Quizás es el alquiler, la multipropiedad, la permuta o formas jurídicas innovadoras las que podrán romper la dinámica esquizofrénica de la hipoteca.
  • Endeudarse para maximizar el consumo. Quizás deberemos regular la multiplicidad de bienes ofertados. El ser humano no necesita ni tanta oferta ni tanta diversidad. Podemos vivir con menos y no es necesaria la diversidad extrema (1.000 millones de perfumes distintos, de pantalones distintos, de terminales telefónicos distintos…). Es una trampa del consumismo. El modelo de crecimiento “kleenex”, de usar y tirar, no tiene sentido en la actual época de escasez.
  • Endeudarse para obtener una educación privada. Quizás deberíamos apostar, definitivamente, por la educación laica, pública y de calidad. La educación no puede seguir siendo motivo de conflicto y separación entre ciudadanos.
  • Y muchas otras opciones que promuevan el acceso al “uso” más que a la “propiedad”.

Y en el ámbito de la deuda pública:

  • Endeudarse para construir equipamientos surgidos de compromisos electorales. Quizás los compromisos políticos deberán ser con el medio ambiente y la sostenibilidad por encima de los electores. Deberemos compartir instalaciones, piscinas, polideportivos y auditorios entre municipios o distritos. No es tener menos. Es tener lo justo.
  • Endeudarse para construir infraestructuras viarias para que todos los puntos estén interconectados. Quizás deberemos sacrificar la interconexión por la sostenibilidad.
  • Endeudarse para aumentar las frecuencias en los servicios públicos no fundamentales: trenes cada 5 minutos, limpieza cada 6h, envíos en 12h. Quizás deberemos sacrificar la “frecuencia” por la “paciencia”. Esperar también forma parte de la vida. El tiempo no lo es todo y es demasiado caro.
  • Y muchas otras opciones que promuevan el pensar en los otros por encima de uno mismo.

En definitiva, no podemos continuar creciendo a través de la deuda. Y como aún no tenemos plan alternativo, crezcamos de forma moderada, justa y equitativa.

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abril 11th, 2012

Crecimiento a través de la deuda (2)

Los especialistas sitúan la crisis actual como algo sistémico, de una profundidad alarmante, de fin de ciclo. Algunos autores hablan del fin del capitalismo para el 2050. Yo no me atrevo a ir tan lejos. Pero la mayoría de economistas y sociólogos están de acuerdo en que el sistema actual de crecimiento a través de la deuda (tanto pública como privada) no da más de sí, ha enfermado la economía. Una enfermedad terminal. Es necesario inventar una nueva forma de crecer.

En ese sentido, la pregunta que nos hacemos todos es: y de la profunda crisis actual, ¿cómo salimos?. Pues, lo primero será reconocer el problema, porque millones de personas aún no han asumido la nueva circunstancia, viven tan felices. Y demasiados bancos siguen pensando que el negocio del crédito puede continuar eternamente. Y la mayoría de gobiernos viven en la más absoluta desorientación.

Una vez aceptada la enfermedad, debemos empezar a actuar sin demora. Tenemos que consumir mucho menos que antes y reducir al mínimo el nivel de endeudamiento personal. En situaciones como la actual, las deudas se encarecen, pesan cada vez más. Y ante el deseo de adquirir un nuevo bien o servicio, a partir de ahora deberemos preguntarnos: ¿verdaderamente lo necesito?. Si cambian los paradigmas económicos estamos obligados al cambio. Hay que demostrar que tenemos consciencia.

Una sociedad como la japonesa -admirable en muchas cosas y en otras no tanto- está más preparada para situaciones difíciles como las actuales. Puertas adentro, su ancestral consciencia de grupo le otorga una enorme capacidad de sacrificio como colectivo. Y puertas afuera, han consolidado una economía absolutamente internacionalizada. Occidente debe dejar a un lado su arrogancia y mirar a Oriente en busca de la simplicidad.

Sin lugar a dudas, el futuro pasa por acciones colaborativas en entornos coordinados. Ya sé que suena muy “oriental”, pero por ahí irán los tiros. El crecimiento ya no pasará por un endeudamiento individual -que cada palo aguante su vela-. La estrategia colaborativa será la clave del nuevo crecimiento. Los ciudadanos deberán luchar por crecer colectivamente y no individualmente. 

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abril 10th, 2012

Crecimiento a través de la deuda (1)

El modelo capitalista, nacido hace más de 150 años, está colapsado. Es muy posible que nunca se recupere. Su última fase de desarrollo (1960-2008) se ha basado en el crecimiento a través del endeudamiento, a través del crédito. Y la bola se ha hecho tan grande que ahora ningún país puede pagar lo que debe, muy pocas empresas pueden hacerlo, poquísimas entidades públicas y un reducido número de familias pueden hacer frente a sus deudas. La cruda realidad es que no se puede pagar la deuda que ha permitido el enorme crecimiento de los últimos años. ¿Cómo se ha llegado hasta aquí? ¿Hemos sido conscientes de todo ello?

Sirva un documental animado, El dinero es deuda (2006) para analizar de forma didáctica el funcionamiento del sistema bancario y monetario, claro protagonista de la situación de crisis actual. En él se demuestra la capacidad y la facilidad de los bancos de “fabricar” dinero, “endeudándose” (al fabricarlo, al prestarlo, al devolverlo…) dejando a la vista la debilidad del propio sistema económico. Es importante recalcar que la culpa no es de los bancos. La culpa no es de nadie, la culpa es de todos. El endeudamiento global sólo podía tener este final.

Un año más tarde, se realizó una segunda parte, El dinero es deuda II: Promesas incumplidas, que profundiza en las crisis económicas actuales, como resultado de un sistema económico que, todo parece indicar, está llamado al fracaso. Aunque tiene un lenguaje técnico que la hace más difícil de comprender que la 1a parte, aconsejo su visionado.

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Money as Debt (I)

Money as Debt (II)

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noviembre 24th, 2011

Honestidad y dinero público. Claves para el cambio.

  • ¿Se merecen los ciudadanos de un municipio de pequeñas dimensiones un Polideportivo o un Auditorio financiados con recursos públicos? . Siempre y cuando un estudio -sin intereses políticos- avale y justifique su utilidad en términos de rentabilidad a corto plazo (5 años). Conceder el derecho de uso y disfrute de una infraestructura deportiva o cultural a una comunidad vecinal sin un plan de co-pago, co-propiedad, co-laboración, co-operatividad, es decir, de responsabilidad compartida, es un sin-sentido. Si ese municipio no cuenta con ciudadanos comprometidos con la cultura o el deporte, deben continuar sin infraestructuras deportivas o culturales.
  • ¿Se merecen los ciudadanos de un municipio de mediana dimensión un Hospital o una Universidad financiados con recursos públicos? . Siempre y cuando la orografía del territorio impida el trabajo en red con otras poblaciones. Mientras sea posible compartir recursos entre municipios, no se debe multiplicar ni sobredimensionar las infraestructuras educativas y sanitarias.
  • ¿Se merecen los ciudadanos de Ciudad Real, Lleida o Castelló un Aeropuerto financiado con recursos públicos? . Siempre y cuando un estudio -sin intereses políticos- avale y justifique su utilidad en términos de rentabilidad a medio plazo (15 años). Si no hay masa crítica o demanda, esas ciudades rompen con la sostenibilidad. Es un error pensar que el Aeropuerto atraerá vivienda, ocio y negocio; la realidad lo ha demostrado. Más bien, los ciudadanos deben demostrar, primero, que son capaces de construir ciudades innovadoras merecedoras de dinero público para un Aeropuerto.
  • ¿Se merecen los ciudadanos madrileños infinitas autopistas de circunvalación (M30-M40-M50-M70-R4-R5) financiados con recursos públicos?; ¿Instalaciones de promoción turística o circuitos de Formula-1 en Valencia financiado con dinero público?. ¿Si? ¿No?  

Esto es política: decidir dónde invertir los recursos de los ciudadanos. Pero la política también tiene que pensar en equilibrar las cuentas. No se puede gastar lo que uno no tiene. No es lícita la refinanciación ilimitada de deuda. Porque el dinero público es dinero real, no es de “Monopoly”. Si en el ámbito de la microeconomía lo entendemos -y lo practicamos en casa- no manipulemos la macroeconomía. Y no es honesto tachar de planteamiento neoliberal lo que es de justicia social.

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4 ideas para el cambio:

1) CERO BENEFICIOS EN OBRA PÚBLICA. Las grandes infraestructuras no pueden ser objeto de negocio lucrativo entre la Administración Pública y la empresa privada. Ésta debe cubrir costes y no aspirar a beneficios con el dinero público. El Derecho Administrativo debe tomar cartas en el asunto. Y el Derecho Penal debe velar por el cumplimiento de las condiciones de los concursos públicos con elevadas penas de prisión para empresarios y políticos que se sobornen mutuamente.

2) REALISMO. Las grandes infraestructuras no deben venderse en programas electorales como derechos de la ciudadanía : “si me votáis, yo construiré… os lo merecéis…“. No son “derechos”. Si acaso, “necesidades”. Cuando se justifique la necesidad tendrá sentido la inversión del dinero público.

3) AUSTERIDAD. Únicamente se pueden llevar a cabo inversiones públicas cuando exista un plan de financiación sostenible y no hipoteque a generaciones futuras. En caso contrario, y aunque esté justificada la necesidad, hay que esperar tiempos mejores.

4) CIUDADANO SUBSIDIARIO. Determinadas inversiones públicas deberían decidirse en votaciones cercanas al ciudadano. Éste tiene derecho a comprender las consecuencias de un presupuesto económico. Y asumir, de forma subsidiaria, cualquier incumplimiento del presupuesto con dinero de su bolsillo. Si dio su aprobación al presupuesto, tiene que asumir las incidencias y las emergencias con una derrama. No se puede “pasar el muerto” a otra comunidad vecinal o regional que no goza de esa infraestructura ni se comprometió con ella. Quizás hemos confundido, en demasiadas ocasiones, solidaridad con fraude.

Un ejemplo de honestidad ciudadana. En 2010, el Ayuntamiento de Barcelona propuso a la ciudadanía, vía referéndum, invertir en mejoras de la Avenida Diagonal, una calle de 11 kilómetros que cruza la ciudad “en diagonal”. La respuesta de los barceloneses fue honesta con el dinero público y respondió que no estaba para asumir gastos de restauración urbanística, dando una lección de management y de prudencia política a sus representantes municipales.

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Post-data: Los partidos políticos deben cambiar las leyes. De la ciudadanía, que nadie dude. Estará a la altura de las circunstancias. Pero si los partidos políticos no promueven el cambio, la ciudadanía lo hará por ellos. El tiempo de la deshonestidad con el dinero público se ha agotado.