Posts tagged ‘educación’

marzo 11th, 2013

La era de las pantallas. La educación

¿Las aulas presenciales deben someterse al lenguaje y al ritmo audiovisual?. 

Si se lo preguntamos a los niños y a los jóvenes, la mayoría prefiere una pantalla dinámica antes que al aburrido profesor. El mundo audiovisual les ha acostumbrado a la rapidez, al cambio de plano, al movimiento sorpresivo… Y el docente tiene una misión que no siempre puede realizarse a través del ágil lenguaje audiovisual.

Seamos sinceros. El objetivo del estudiante, hoy día, es que el docente le entretenga (y parece que muchos centros educativos lo secundan). Y si el entretenimiento no es locuaz, visual, rápido, exigente y divertido, es muy posible que el estudiante desconecte y cambie de pantalla, sin marcharse de clase. Es la denominada multitarea, muy habitual en las aulas actuales, donde el estudiante considera que puede hacer varias cosas a la vez: escuchar al docente, escribir apuntes, enviar un mensaje en el Facebook, anotar en la agenda…

Es una verdad científica que “dividir la atención la merma”. Aunque muchos defiendan la multitarea, ésta no es parte de la solución sino el propio problema. Oír la voz del profesor “de fondo”, leer “por encima”, escribir “por acto reflejo” (y todas esas acciones a la vez) devalúan el aprendizaje y lo hacen ineficiente. Tal como afirma Catherine l’Ecuyer en su libro “Educar en el asombro”, el niño sobreestimulado se convierte en un adolescente que lo ha visto y lo ha tenido todo. Considera que las personas que están a su alrededor tienen que comportarse como él quiere, y sus caprichos se convierten en órdenes, y cuando la realidad no se amolda a su deseo, aparece la frustración.

Sin duda, el estudiante actual tiene muchas y grandes cualidades, pero es decepcionante que no luche por cambiar lo que no funciona… que se esfuerce otro!!. Y es decepcionante porque la mayoría de niños y jóvenes actuales son conscientes de esa realidad que los hace ineficientes.

 

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noviembre 18th, 2011

Educación virtual versus Educación presencial

¿Existirán en el futuro instituciones educativas “exclusivamente virtuales”?. Sí.

Pero la mayoría de centros de infantil, primaria, secundaria, bachillerato, FP y la propia Universidad, compaginarán el formato presencial con el virtual. Todo parece indicar que ésta va a ser la tendencia en los próximos años: instituciones presenciales con opciones formativas a distancia.

Aunque el escenario disruptivo no es ese. Quizás la educación presencial debería focalizarse en innovar y apoderarse de la tecnología para cambiar las relaciones humanas en pro del conocimiento. Máquinas y entornos virtuales sí, pero siempre que estén al servicio del contacto y la convivencia entre personas.

Y esa disrupción provocará que los centros “exclusivamente virtuales” tengan que reinvertarse (quizás penetren en el mundo del tacto, el olor, el gusto… los 3 sentidos sobre los que aún no tienen acceso).

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Esa cadena de innovación es la que hará crecer la educación a lo largo del siglo XXI.

noviembre 16th, 2011

Aprendizaje “a distancia”

El e-learning es una modalidad de aprendizaje dentro de la Educación a distancia que utiliza herramientas y medios online (Internet, intranets) y offline (CD-ROM, DVD, producciones multimedia) para la formación, capacitación y enseñanza de personas (de todas las edades) que interactúan con sus profesores por medio de la red, en una clara inmersión en el entorno web 2.0 y la simulación virtual. Buenos materiales, buenos profesores y libertad de horarios. Todo ello la convierte en una buena opción para el que quiere trabajar y estudiar simultáneamente al reducir barreras espaciales y temporales. Una de ellas, quizás la más importante, es la conciliación de la vida familiar y laboral. Tiene un futuro prometedor. Quizás mayor que la educación presencial.

Pero algunas cosas deberían cambiar:

  • El éxito reciente está llevando al e-learning a la masificación de usuarios, considerados “más clientes que estudiantes”. Y la educación es un servicio “muy especial” que va más allá del compromiso de comprar. Es un compromiso con uno mismo y necesita de verdaderos “compañeros de viaje”.
  • Cada vez más, los usuarios del e-learning se caracterizan por la exigencia y la urgencia. Buscan una titulación por encima de la formación. A largo plazo, es un mal negocio para todos, para el titulado, para el centro y para la propia sociedad.
  • El e-learning no aprovecha la tecnología para revolucionar los métodos de aprendizaje.  Venera la repetición y el documento. No innova con valentía.

El día en que el e-learning acentúe el intercambio de ideas, de opiniones, de prácticas, de experiencias por encima de la lectura de documentos y la elaboración de trabajos, se producirá un enriquecimiento colectivo tan destacable que mejorará el proceso de aprendizaje y superará a la educación presencial. Sin duda, la enseñanza virtual no sólo está más cerca de la tecnología sino también de los procesos de innovación educativos. Y eso la hace ganadora.

  

noviembre 14th, 2011

Urgen cambios en los métodos de aprendizaje

  1. Desde 1965 se sabe que los niveles de retención de lo que se escucha en una conferencia, en una clase o en una sesión informativa es muy bajo, sólo del 5%. Escuchar sí, pero recordar lo que se ha dicho…
  2. Y recordar lo que se lee también tiene un nivel de retención muy bajo, cercano al 10% del contenido leído.
  3. Hay quien piensa que cuando nos asistimos de un power point o un video de Youtube ya está todo resuelto y toda la audiencia retendrá el mensaje. Pues no. Los niveles están sólo al 20% cuando el método de aprendizaje es audiovisual.
  4. Mejora un poco cuando el método de aprendizaje es el de la demostración (30% de la información). Explicar las cosas demostrando su origen, cómo se hacen, porqué son así e incluso cuáles son las razones del resultado final permite saciar la curiosidad y, por ende, la atención. Pero los oyentes aún son oyentes.
  5. Cuando promovemos la discusión entre los asistentes los niveles de retención del mensaje ya son superiores (50%). Porque se comparte el protagonismo de la información. Todos son ponentes, conferenciantes.
  6. Los niveles de retención son notables (75%) cuando se propone aprender a través del trabajo: experimentar, tocar, equivocarse, acertar.
  7. Y cuando cedemos el protagonismo al estudiante, al trabajador, al oyente y le solicitamos que se prepare la exposición de una información para compartirla con los demás, su nivel de retención es del 90%. Porque ha de asumirla antes de explicársela al grupo. El profesor escuchando y el estudiante haciendo de profesor…

Los resultados de las investigaciones del NTL-National Training Laboratories se conocen desde hace medio siglo. Un reciente trabajo de Jacobs, Hurley & Unite (2008) “How learning Theory Creates a Foundation for SI Leader Training” presenta resultados similares. ¿Qué hacemos, pues, que no hacemos nada?

Mientras tanto, la Educación Primaria y Secundaria va colgando pizarras digitales en las aulas (!). Y la Universidad se entretiene discutiendo sobre el número de estudiantes por grupo y sobre el uso de la Intranet (!). Y la Educación a Distancia, ante tal desorientación, va ganando terreno y cada día cuenta con más estudiantes (aunque los niveles de retención en el e-learning son bajos -”por ahora”- porque sus métodos de aprendizaje se basan, principalmente, en lectura de materiales y elaboración de trabajos escritos).

La misma desorientación se encuentra en las personas y organizaciones que transmiten sus mensajes a través de reuniones (congresos, jornadas, simposiums, reuniones de empresa…) donde los niveles de retención son, en general, muy bajos.

Urgen cambios en los métodos de aprendizaje. 

3 ideas para profesores, conferenciantes, padres, directivos, políticos y educadores:

  • El nuevo rol del maestro es liderar el proceso de aprendizaje, no ser el centro de él.
  • Seamos coherentes con la época actual y cedamos protagonismo al oyente. Aumentará la eficiencia.
  • Reduzcamos drásticamente la comunicación unidireccional, aunque sea vistosa, divertida o audiovisual. Debemos preocuparnos por la comprensión más que por la audiencia.

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Otro día seguimos.

septiembre 16th, 2011

Innovación docente: descanso temporal de Power Point

Definitivamente, este curso vuelvo a la tiza. Disminuiré drásticamente las presentaciones en power point. Como mínimo, un tiempo prudencial, hasta que me reinvente.

A finales de julio reflexionaba sobre cómo limita el power point la innovación docente. Y en gran medida, es así. Y no es por la calidad de la tecnología sino por el uso que habitualmente hacemos de ella. Creo que delegamos gran parte de nuestra energía y creatividad en un programa demasiado encorsetado. Por ello, regreso a la sencillez de la pizarra por un tiempo.

 

*

Probaré de explicarme como antaño, con gestos, palabras, frases escritas, dibujos. Mi actuación será más lenta. Seguro. Pero quiero volver a apostar por la sorpresa, el descubrir las cosas poco a poco (las fotos y las frases del power point son demasiado evidentes, sentencian, no invitan a dudar). Ello no quiere decir que no compartamos al mismo tiempo las ideas en una Intranet o construyamos un proyecto a través de twitter. Es compatible. Más aún. Lo exige la época actual. Pero debemos preservar momentos “magistrales” para reencontrarnos en el proceso de aprendizaje.

Es muy posible que la innovación en la docencia pase por dirigirse a la mente del estudiante y no sólo a sus ojos. Intentaré promover el pensamiento crítico entre los que me escuchen, y eso es más fácil si facilitamos espacios que permitan construir el discurso entre todos.

julio 31st, 2011

El Power Point limita la innovación

Desde hace un cierto tiempo, se ha abierto un debate sobre la idoneidad del célebre software “Power Point” de Microsoft. Algunos afirman que “idiotiza” al oyente, disminuyendo el sentido crítico que toda comunicación grupal exige. Incluso en Suiza se ha creado un partido político anti-powerpoint, un movimiento internacional abierto a propuestas para disminuir su uso.

Pero, ¿no se retenía más información si “se ve y se oye” que si sólo “se oye”? ¿Dónde está, pues, el problema?: ¿en el conferenciante, en el software o en el bajo nivel de atención de los oyentes infoxicados?. Es muy posible que todo sea cuestión de proporciones. Hay demasiados conferenciantes que se limitan a leer aburridamente las palabras de la diapositiva. Otros crean verdaderas maravillas audiovisuales. Pero pocos consiguen que el Power Point se convierta en una herramienta para la participación. Y la participación es la clave de la futura educación. Debemos reinventar la docencia. Si no lo hacemos, el e-learning (educación a distancia) arrasará con todo vestigio de educación presencial.

En agosto trataré de reflexionar sobre mis presentaciones en Power Point. Tengo muchas, son muy trabajadas, con fotos y videos, pero limitan la iniciativa participativa de mis oyentes. Y mi liderazgo, a través del Power Point y la oscuridad de la sala, me separa de la auténtica mirada sincera del docente. Quizás el próximo curso recupere la tiza (o la comparta) y experimente dinámicas de grupo.

Si me reinvento, os cuento. Felices vacaciones.

junio 27th, 2011

Reinventar los másteres

Basta ya de másters y remásters… Un interesante artículo de Marta Rojals, “Creients”, sitúa el desengaño de los jóvenes de 30 a 40 años como algo indignante: “A la bústia, de nou, la propaganda de la universitat ens advertirà que, si no tenim feina, és perquè encara ens faltaria un altre màster. Bon intent, senyors, però [...] ja no cola. De tant que us hem cregut, tan gran ha estat el descrèdit, que al final només ens deixeu una opció: la de creure només en nosaltres. I per a arribar a aquesta conclusió, en una cosa sí que alguns teníeu raó: no ens calia estudiar tant“.

Bien es cierto que, tras unos atractivos y bien diseñados programas, los cursos de postgrado actuales son predecibles, nada disruptivos. En líneas generales, se distinguen entre aquellos que:

- distintos “profesionales” explican sus éxitos (y en pocas ocasiones también sus fracasos).

- distintos “académicos” explican sus teorías, metodologías, ideas, reflexiones.

- una combinación de profesionales y académicos.

Pero en general, poco “nuevo conocimiento”. Suelen construirse a través de continuas exposiciones unidireccionales, mucho power-point, y dinámicas de grupo entre los estudiantes que finalizan también en presentaciones reiterativas. En el mejor de los casos, se consigue que los alumnos sientan cierta admiración por los profesores, por los éxitos que éstos consiguieron. Y, para más inri, ese estado anímico de unos y otros suele ser el elemento clave para evaluar el curso (!!). Un indicador inadecuado.

Propongo cambiar la estrategia educativa de los másteres. Su objetivo NO debe ser que los futuros titulados “emulen” a sus profesores tratando de replicar sus éxitos. El objetivo final del curso tiene que ser construir empresas, proyectos sociales, culturales, de ingeniería, asociativos. Es decir, un resultado pragmático, que finalice con un nuevo NIF y unos titulados-emprendedores que lideren esa nueva organización. Todo ello en la línea de lo que hablábamos el otro día: más que buscar empleo, deberíamos crearlo.

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Estoy seguro que los estudiantes prefieren un proyecto por el que luchar que un título en la pared (que también).

Otro día seguimos.

marzo 30th, 2011

Obsolescencia Programada (y II)

Hablábamos de hacer una “causa” del problema. Y hacer proselitismo, también.

En primer lugar, sería conveniente des-culpabilizar al consumidor. El consumidor no quiere cosas nuevas si las que tiene funcionan. En todo caso, lo que acepta es la innovación. Pero la innovación no es sustitución. La obsolescencia programada ha manipulado la innovación para su interés.

La verdadera innovación de productos y servicios implica un proceso creativo que, aunque de-construye y rompe moldes, lo hace siempre bajo unas reglas de sostenibilidad. Es uno de sus grandes pilares. Así pues, los defensores de la obsolescencia programada –que haberlos, hailos– no deberían basar sus argumentos en la necesidad social y productiva de innovar –si no innovamos, no crecemos–. Podemos crecer sin la programación a la que nos somete el mercado. En la obsolescencia programada sólo existen argumentos económicos, en busca de beneficios a corto plazo –50 años es “corto plazo” para el tema que nos ocupa–.

Por otra parte, des-culpabilizar al diseñador, al publicitario, al consultor, al estratega, al directivo, al empresario, ya no es tan sencillo. Porque es irresponsable transmitir mensajes publicitarios e informativos a los consumidores que, conscientemente, conocen los límites de la obsolescencia programada. Así pues, en algunos casos podremos justificar sus actuaciones profesionales, pero en otros casos, no. Si bien es cierto que la empresa, creadora y distribuidora de productos, tiene sus “tempos” y un discurso medioambiental bien aprendido, debe abandonar las prácticas lobistas que retrasan los cambios y se imponen a la voluntad del legislador. En eso sí que debe innovar la empresa: en sus procesos de crecimiento sostenible.

Y el consumidor también tiene una obligación frente a la obsolescencia programada. Debe actuar en consecuencia. Que no se deje engañar con argumentos de reducción de puestos de trabajo y similares. Las cosas no van por aquí.

Mientras tanto, no estaría mal que se promovieran políticas de concienciación en la educación –primaria, secundaria, universitaria, profesional, continua– y se tomaran medidas urgentes sobre aquellas actuaciones empresariales que están llevando al límite el consumo.

marzo 30th, 2011

Obsolescencia Programada (I)

¿Es posible un mundo en el que el consumo no sea una obligación sino sólo una necesidad?

El consumo debería responder únicamente a una necesidad. Necesito algo: lo adquiero. No lo necesito: no lo adquiero (porque aún funciona, aún dura, aún es bonito, aún me va bien). Y aunque el mercado me diga que ya no es funcional, que está pasado de moda, que es feo, que hay otros mejores, yo tengo el derecho a decir que no: no compro. Pero se ha construido un discurso bien hilvanado para no salir del círculo, en el que el mercado lo programa todo, incluso cuándo las cosas deben ser sustituidas por otras. Se trata de la obsolescencia programada (OP).

Este complejo concepto (OP) busca el acortamiento deliberado de la vida de un producto para incrementar el consumo.  Es una práctica reciente, nacida del capitalismo occidental de principios del siglo XX. No se conoce en otras épocas ni en otras culturas. ¿Es posible que una bombilla pueda estar encendida sin interrupción 110 años?. En el pack de las bombillas que compramos habitualmente se indica que deberemos cambiarlas cada 1.000 horas (y las de bajo consumo, 4.000). Pues, existe una bombilla que se encendió en 1901 en el Parque de Bomberos de Livermore (California), y a día de hoy aún se mantiene viva, nunca se ha apagado, lleva casi 1 millón de horas encendida. Fue inventada por un ser humano, no un extraterrestre. Pero inventar bombillas casi eternas no es negocio, es la ruina del mercado. Pero es la prueba de que podemos crear cosas duraderas.

http://www.centennialbulb.org/

Aquella obsolescencia programada ideada hace un siglo se fue extendiendo para la mayoría de artículos de consumo, basada en que las cosas no tienen porqué durar para siempre: IKEA versus Muebles de Toda La Vida; Zara versus Hermes. Con el tiempo, el consumidor empezó a creer que la nevera con más de 10 años ya no funciona bien, o un teléfono móvil con más de 3 años, o un coche con más de 5… Y para consolidar todo ello, se inventó la llamada “dictadura del consumidor”, es decir, hacer creer que la culpa del consumismo la tiene el consumidor, cuando no es así.

La obsolescencia programada se consolida con éxito porque en el fondo significa vida programada, algo que parece sacado de un manual de biología humana. Pero echando cuentas, el ritmo acelerado de la Sociedad del Crecimiento, impulsada por la publicidad, por el crédito y, no olvidemos, por la obsolescencia programada, ha hecho insostenible el modelo. No podemos seguir así. Está en nuestras manos cambiar esta tendencia. ¿O preferimos vivir programados aunque lo paguen las futuras generaciones?.

Es bien cierto que estamos frente a una cuestión cultural de difícil solución. Y la complejidad del problema es tal que nadie sabe por dónde empezar. Cuando alguien habla de estas cosas parece un “radical”, un “anti-sistema” o, en el mejor de los casos, un iluminado. Llevar la contraria al mercado parece imposible pero no lo es.  Podemos empezar por hacer una “causa” del problema.

Un buen documental “Comprar, tirar, comprar” (2010), de la realizadora Cosima Dannoritzer. Recomendable.

Seguimos…