Posts tagged ‘filantropía’

octubre 28th, 2012

Pies de barro de la filantropía

La Fundación Amancio Ortega (en la foto) ha firmado un convenio de colaboración con Cáritas Española (nov’12-dic’13) a través del cual pone a su disposición 20 millones de euros en favor de las personas y las familias más necesitadas. Para Cáritas, que en 2011 obtuvo unos fondos de 250 millones de euros (66% privados, 33% públicos), esta inyección le supone un aumento del 8% en su presupuesto anual.

Para Amancio Ortega, el hombre más rico de España (y 3º del mundo) con una fortuna estimada de 42.000 millones de euros, le supone también un motivo de honda satisfacción. La denominada ‘‘Nueva Filantropía’’ no busca la caridad sino la inversión social y la implicación personal del donante.

La fundación Amancio Ortega, presidida por su hija Marta, realiza habitualmente este tipo de convenios y grandes donaciones desde su constitución, en 2001. El patrimonio inicial fue de 60 millones de euros y no tiene un presupuesto fijo aunque se estima que invierte una media de 50 millones anuales en proyectos educativos, sociales y culturales.

Cuando el esfuerzo, el trabajo o la fortuna sonríe a un individuo de forma generosa con la acumulación de patrimonio, éste debe compartir el exceso de beneficio. La época de los faraones ya pasó. Por ello, y como en el caso que nos ocupa, donativos de 20M€ que representen el 0’04% del valor patrimonial de una fortuna personal es un insulto a la dignidad humana. No es de extrañar que la gente no crea en la filantropía. Filantropía sí. Pero dentro de los límites de la justícia social.

Sin tratar de dar lecciones a nadie, el programa The Giving Pledge, avisa de que las donaciones y patrocinios actuales, o la aportación pública del 0’7% del PIB de los estados al subdesarrollo, son un insulto a la inteligencia humana. El programa invita a las grandes fortunas norteamericanas a comprometerse a donar el 50% de sus riquezas a causas filantrópicas. O más del 50%. O a darlo todo.

febrero 20th, 2012

Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Un breve apunte.

Durante largo tiempo he predicado los beneficios de la RSE en cientos de clases y conferencias en numerosos y dispares foros. Comparto un breve apunte en este blog de Mapa del Cambio.

A la empresa le pedimos que consolide puestos de trabajo, que venda buenos productos y servicios (con un precio justo), que cree riqueza. Pero hoy en día, aunque estemos en una profunda crisis, la sociedad aún le pide más. Los ciudadanos pedimos a las empresas que sean honestas y busquen el bien común.

Por ello, la empresa no debe continuar con la actual “sordera” ante el clamor social. Basta ya de excusas “económicas”. Debe asumir su responsabilidad social no únicamente actuando correctamente como entidad empresarial sino, además:

• interviniendo activamente en el desarrollo de la comunidad;
• liderando la cultura;
• apoyando la educación;
• protegiendo el medio ambiente;
• favoreciendo las políticas de bienestar social…
… porque, “ser socialmente responsable es rentable para la empresa“. En definitiva, debe buscar el equilibrio entre los intereses públicos y sus intereses privados. Y si los busca, los encuentra. La RSE no es solo para multinacionales. Es para las PYMES, las cooperativas, los despachos profesionales, las sociedades unipersonales…

La empresa tiene diversas opciones para ser socialmente responsable:

I. Desde una visión filantrópica y de responsabilidad pública:

  • Donación
  • Mecenazgo
  • Premios, Ayudas y Becas
  • Contratación Social

II. Organizando una nueva entidad que le permita actuar libremente frente a sus accionistas:

  • Fundación-Empresa

III. Desde la estrategia comercial:

  • Patrocinio
  • Marketing Relacionado con una Causa

Obviamente, a través de la RSE, la empresa consigue mejorar su reputación ante la opinión pública. Es un objetivo ético y exigible en la sociedad actual. Consolidar una organización competente, competitiva y que además se preocupe por el entorno es uno de los objetivos de la RSE. No debe esconderse ni tratarse como un fenómeno de falsa modestia. La empresa tiene el derecho y el deber de comunicar las actuaciones sociales que vayan más allá de la consecución del beneficio. La RSE necesita de ese proselitismo, que pueda contagiar a la mayoría de empresarios que aún no se han decidido a dar el paso. La comunicación de la RSE ha de ser continuada y sin complejos, en sus discursos; en la intranet, en la web y en las redes sociales; en todas las publicaciones y materiales; y en todos aquellos eventos destacados que realice.

Para todos aquellos empresarios -y para los que están a punto de crear una empresa- recomiendo este breve, conciso y bien argumentado documental, promovido por el Ministerio de Industria español, en colaboración con la Escuela de Organización Industrial (EOI).