Posts tagged ‘grassroots lobbying’

abril 13th, 2014

No hay que poner barreras a la participación política ciudadana

V_110914El 11 de setiembre de 2014 será la 3ª Diada Nacional de Cataluña consecutiva, masiva, participativa, singular y mediática que traspasará fronteras. El objetivo volverá a ser el mismo: promover la participación ciudadana en un proyecto político ilusionante y colectivo, en busca de la libertad para poder votar. En esta ocasión, se llama a la participación a 2 millones de personas para que llenen 2 vías principales de la ciudad de Barcelona, con el fin de formar la letra “V” desde el aire, puesta la mirada en la consulta del 9 de noviembre de 2014.

No parece un reto difícil puesto que en 2012 una cifra similar recorrió diversas calles de Barcelona invocando el lema “Catalunya, nou Estat d’Europa“. Y en 2013, una inmensa cadena humana cruzó todo el país.

No hay duda que el proceso independentista que está viviendo Cataluña se debe al compromiso electoral que han asumido los partidos políticos tras las últimas elecciones al Parlament de Catalunya de 2012. Pero también a la presión que está ejerciendo la sociedad civil, que marca la agenda política catalana. Distintas entidades -la más destacada, la Assemblea Nacional Catalana- no son otra cosa que organizaciones surgidas de la democracia más pura, limpia, sin personalismos, que sabe coordinar los anhelos de millones de personas con un exquisito nivel de convivencia, respeto y sin violencia.

Hay quien trata de demonizar esas entidades ciudadanas, pretendiendo reducir la democracia a la actuación de los partidos políticos. Mal hecho. El siglo XXI debe innovar los encuentros y foros ciudadanos -online, presenciales, festivos, académicos, multidisciplinares, multiètnicos- así como también las acciones de presión a los poderes públicos -grassroots lobbying-. Y tanto unos como otros, poniendo el acento en la “rendición de cuentas”, es decir, en la efectividad de las acciones y los pactos.

La nueva democracia no puede repetir los mismos errores a los que nos tienen acostumbrados los desmemoriados partidos políticos, que dicen unas cosas y hacen otras.

mayo 6th, 2012

Nucleares? No, gracias.

Hace más de 30 años se vivieron en el mundo destacadas campañas ciudadanas -grassroots lobbying- en contra de la energía nuclear. El sonriente sol rojo dentro de un círculo amarillo, con el conocido eslógan Nucleares? No, gracias creado por las danesas Anne Lund y Soren Lisberg en 1975 se convirtió, de la noche a la mañana, en un símbolo internacional de la lucha antinuclear traducido a centenares de idiomas.

Uno de las países de mayor tradición nuclear, Japón, decidió el pasado 5 de mayo de 2012 desconectarse de la era nuclear, cerrando de golpe todas sus centrales. El accidente de Fukushima en 2011 ha sido el detonante. Los políticos japoneses han tomado una decisión histórica. Los ciudadanos de Japón han apoyado a sus gobernantes. Sabia decisión de los primeros. Honorable actitud de la ciudadanía.

Debemos divulgar esta ejemplar acción política japonesa.

Y los ciudadanos tenemos que volver a ocupar el espacio central de la lucha contra la energía atómica. Sin una movilización clara, los lobbies de las nucleares continuarán construyendo nuevos reactores asumiendo un riesgo inaceptable. Sin una movilización constante, creativa y organizada, los gobernantes no tomarán medidas.

marzo 29th, 2012

Recoger firmas no es suficiente (1)

Si después de una campaña -más o menos explícita- un colectivo consigue 27.000 firmas o 1 millón, nadie puede dudar del éxito de convocatoria y poder de seducción. Se aúnan ilusiones o frustraciones, se proyecta una “hoja de ruta”… Y al final, diversas cajas de cartón con muchas papeletas, firmas e identificaciones. Una buena campaña de medios, además, puede conseguir algunos titulares en prensa, radio o televisión, y una difusión viral por las redes sociales. Pero…¿por qué no consiguen, habitualmente, su objetivo?

El lobbismo de movilización de bases tiene fuerza y eficacia siempre y cuando los firmantes sean algo más que firmantes. El que firma debe comprometerse con la causa más allá de los 10 segundos que le cuesta firmar. Firmar y ceder toda responsabilidad a los organizadores no es de recibo.

Debemos ser valientes y reconocer, de una vez por todas, que las campañas de recogida de firmas de apoyo-adhesión son ineficaces. Representan una técnica gastada y anacrónica. Los políticos no se inmutan cuando las reciben, aunque traigas cientos de cajas en un camión (a más de uno le he oído decir… total, podrían escanearlas y traerlas en un pendrive). Deberíamos transformarlas, pues, en firmas de compromiso-actuación. Seguramente, los organizadores conseguirán muchas menos, pero serán altamente efectivas. Es mejor tener 4.000 firmas de personas comprometidas que 1 millón de firmas anónimas. Firmar es algo muy serio.

La mayoría de personas que apoyan o se adhieren a una causa a través de su firma no son sinceros, no pretenden correr ningún riesgo ni desprenderse de su tiempo. En cambio, la mayoría de personas que se comprometen a actuar a través de su firma, están dispuestos a pasar a la acción cuando el guión lo exija.

¿Por qué es importante pasar a la acción tras la recogida de firmas? Porque, la recogida de firmas es sólo el medio, no el fin. No lo convirtamos en una performance para medir las fuerzas. Todo esto no es un juego.

La clave está en: qué le pedimos a los firmantes?, qué compromiso de actuación?: la 2a fase es la que puede conseguir el objetivo.

cont. en Recoger firmas no es suficiente (y 2)

septiembre 7th, 2011

Organizar la indignación (I)

La indignación colectiva a través de las redes sociales está siendo ineficaz porque está desorganizada. Algunos pensadores influyentes promueven la idea de que la indignación no debe organizarse políticamente. Creo que es un error.

Además, la actual indignación es cada vez más cínica puesto que se exige a los empresarios y a los políticos un cambio en sus hábitos mientras que el ciudadano no tiene ninguna intención de cambiar los suyos. Aún hay quien piensa que la crisis es culpa de los demás (!).

Desorganización y cinismo: no llegaremos muy lejos. Me gustaría hacer una reflexión desde la necesaria “evolución” de nuestros tiempos (no desde la “revolución”).

El descontento social y la protesta no deberían plantearse como antaño, buscando el enfrentamiento o la performance para llamar la atención de los medios de comunicación (o de los ciudadanos-periodistas y sus smartphones). Aunque no lo parezca, eso es “mucho ruido y pocas nueces” y sólo da de comer al periodista.

Tampoco el objetivo debería ser enviar mensajes a la sociedad que aumenten la desolación (“sin casa, sin trabajo, sin pensión, sin miedo…“). La eficacia ha de ser el objetivo número uno.  No se trata de abandonar la protesta o la performance, pero éstas han de ser la sal y la pimienta, no el plato.

Si de algo sirven las redes sociales es para organizarse. Organizar personas y grupos, ideas y pretensiones y, sobre todo, organizar información. Una información con cifras reales y opiniones sinceras, sin demagogias. Así, cuando la información sea certera, permitirá actuar con eficacia. La clave es, pues, la contención: no actuar hasta que los niveles de eficacia sean óptimos. Aunque haya ganas de meter ruido, salir a la calle y pedir explicaciones, es mejor esperar a tener información suficiente y utilizarla en el momento oportuno.

Además, la indignación no debería buscar la imposición de ideas por la fuerza. El objetivo estratégico ha de ser el consenso, el mutual understanding. Y como los indignados están en clara desventaja con los que ostentan el poder, pueden y deben presionar, de forma organizada y contenida, para promover ese entendimiento mutuo (nos pueden ayudar mucho las técnicas de grassroots lobbying).

Algunos ejemplos de actuación que buscan hacer “menos ruido y más nueces” :

a) crear productos informativos de calidad (preferentemente audiovisuales) y distribuirlos en las redes sociales en busca del compromiso individual.

b) recoger “millones” de firmas y presentarlas ante parlamentos, ayuntamientos, tribunales o multinacionales, con el objetivo de forzar el diálogo.

c) dejar de consumir un producto o servicio hasta forzar una situación de mercado.

d) en un nivel distinto y con mayor eficacia se encuentran actuaciones como la desobediencia civil o la huelga de hambre, de mayor riesgo personal para el indignado.

La mayor parte de actuaciones propuestas puede finalizar en una mediación, y si ésta no da resultados, debemos ser consecuentes e interponer una demanda judicial o tramitar una iniciativa legislativa popular. Cualquier cosa menos dejarlo todo en un video de YouTube con 3 millones de visitas… No tiene ningún sentido indignarnos si no tenemos intención de cambiar las cosas. Y las cosas, finalmente, se cambian dialogando en despachos y salas, no en la calle ni en espacios virtuales.

Todas las personas valientes y decididas que se organicen verán recompensados sus esfuerzos con resultados, con cambios reales.

Trataré de dar mi opinión sobre algunas indignaciones que nos están haciendo perder cierta credibilidad -Organizar la indignación (II)-  y aquellas otras que quizás debieran priorizarse por la urgencia del cambio -Organizar la indignación (y III)-.

mayo 12th, 2011

Comunicación Científica (2a parte)

…/… viene del post Comunicación Científica (1a parte)

  … ¿por qué aún no has actuado? …la película HOME es suficientemente explícita…

…lo que pasa es que pide compromiso y no tengo clara mi escala de valores…

…pide acción y no tengo tiempo…

…pide que lo divulgues  y no sé cómo hacerlo…

Con suerte, se producirá un comentario “preocupante” tomando una taza de café. Así pues, los objetivos de la comunicación científica ecológica y medioambiental no se han cumplido: no hay acción, se rompe la cadena, no hay compromiso individual ni colectivo.

SOLUCIONES DE MEJORA PARA LA COMUNICACIÓN CIENTÍFICA

a) Hacia los públicos sobre los que no hemos actuado aún:

- Solicitud de ayuda a la comunidad educativa.  Sin la prescripción de los educadores (primaria, secundaria, universitaria, profesional, continua) los canales de transmisión no son nada. De manera conjunta, se pueden diseñar y ejecutar entrevistas, eventos, forums, publicaciones, tanto reales como virtuales.

- Solicitud de ayuda a la comunidad científica en la transmisión del mensaje. Les debemos pedir que complementen su gran actuación científica como comunicadores sociales. Su credibilidad es muy alta. De manera conjunta, se pueden diseñar y ejecutar entrevistas, eventos, forums, publicaciones, tanto reales como virtuales.

b) Hacia los públicos que ya conocen el mensaje:

- Actuaciones de seguimiento: como mínimo, debemos obtener el permiso de seguir tratándolos e informándolos a través de redes sociales. El impacto de los mensajes debe dejar paso a una labor, lenta y titánica, de persuasión individualizada. El truco está en la personalización. Se pueden diseñar dinámicas y procesos de cultivación y reconocimiento, formación y lobismo de movilización de bases.

c) Hacia los públicos decisores:

- Actuaciones de presión (lobismo directo) frente a autoridades gubernamentales y reguladores, activistas, analistas, para promover cambios legislativos que incorporen mecanismos de denuncias, prohibiciones, multas. No confiemos tan sólo en la buena voluntad. No habrá cambios disruptivos en la conducta colectiva. Las leyes han de marcar los tempos.

*

Si sólo nos preocupamos de la creación del mensaje y dejamos que el tiempo lo arregle todo, la comunicación científica no es eficaz, y por ende, no consigue ayudar a las necesidades ecológicas y medioambientales del planeta. La verdadera comunicación va más allá: investiga, diseña, ejecuta, evalúa, valora resultados en un nuevo estadio, diseña, ejecuta, evalúa… Es decir, no se cansa hasta que consigue sus objetivos de persuasión. Mejor pocas acciones comunicativas que tengan actuaciones de refuerzo y seguimiento, que no miles y miles de mensajes que sólo pretenden “hacer pensar y ahí queda la cosa”. Eso frustra, endurece el corazón y retrasa el cambio.

Otro día seguimos.

abril 27th, 2011

1 Millón de Cartas por 1 Millón de Vidas

Como DirCom del Departamento de Educación del gobierno catalán, tuve la ocasión de crear, diseñar y dirigir, en noviembre de 1996, una campaña de lobbismo de movilización de bases (grassroots lobbying), que buscaba estimular a 1 millón de escolares de Cataluña a enviar cartas a la ONU para poner fin al genocidio en el Zaire, que en ese momento llevaba ya 1 millón de muertos entre hutus y tutsis.

Se trataba de presionar al Secretario General de Naciones Unidas para que pusiera fin al silencio al que nos tiene acostumbrados y enviara a los Cascos Azules al Zaire para defender a los miles de desprotegidos de esa salvaje violencia.

Para ello, se repartió 1 millón de cartas en blanco (como la que se muestra) y miles de carteles informativos de la acción entre los 4.000 centros educativos de primaria y secundaria. Se invitaba a los escolares a que escribieran, de su puño y letra, lo que sentían en ese momento y que aportaran sus ideas por la paz. Todos los centros escolares que se adhirieron a la campaña aprovecharon la ocasión para hablar sobre la no-violencia y la realidad del momento. Al mismo tiempo, los docentes dieron las instrucciones para que los niños y jóvenes enviaran el escrito lo más pronto posible a su destino.

El éxito de la campaña fue indudable, ya que llegaron 325.000 cartas al edificio central de Naciones Unidas en Nueva York, todas ellas con el mismo titular, con el mismo objetivo y la misma idea, desde un pequeño país como Cataluña, que en esas Navidades parecía obsesionado en obligarla a tomar una decisión. Los Cascos Azules finalmente intervinieron en Zaire, tarde, pero acudieron a la salvaguarda de miles de personas. Y con muy poco respaldo internacional, como siempre.

Como queda demostrado, las campañas de lobbismo no siempre son a favor o en contra de leyes del aborto, el tabaco, las telecomunicaciones o la vida marina. También pueden -y deben- utilizarse para concienciar a los ciudadanos sobre temas de urgencia social. Las campañas de movilización de bases activan un mecanismo de respuesta que permite a las personas actuar, decir lo que sienten, dar un consejo o un toque de atención. Y aunque los medios de comunicación no estén por la labor, los ciudadanos van tomando conciencia de su poder. ¿Cómo se desarrollaría esta campaña en la actualidad, con Twitter y Facebook en plena acción? Pues no estoy seguro que los resultados fueran muy distintos. Actualmente vivimos inmersos en decenas de guerras y causas injustas, y las nuevas tecnologías hacen lo que pueden. No pueden multiplicar los efectos de movilización. Porque, detrás del ordenador o el teléfono móvil está la misma persona de antaño, cuya sensibilidad está por ver.

Ahora mismo se me ocurren un buen número de causas que deberían movilizarnos. Unos, debemos promoverlas. Otros, debemos apoyarlas. En definitiva, debemos actuar. Aconsejo una visita a http://actuable.es para coger ideas. O incluso, para empezar a actuar.

Otro día seguimos.