Posts tagged ‘información’

julio 15th, 2014

No debemos sustituir información por conocimiento

Me preocupa que se lea tan poco. Leer la prensa en diagonal … opiniones en blogs … unos cuantos tweets al día … los apuntes antes de un examen … un informe del trabajo… es conveniente… pero no suficiente. Bien-bien todo eso no es leer. Es cargar el cerebro con información, demasiada información … lo que algunos llaman “infoxicación“. Sufrimos los efectos de la opulencia informativa del siglo XXI.

Me preocupa que no estemos generando (y por ende, leyendo) nuevo conocimiento. Porque la información no implica conocimiento. ¿Qué es nuevo conocimiento? El que ha sufrido una transformación a través de la experimentación personal o científica.

Y en las redes sociales, se genera poco conocimiento. Y el poco que hay, pasa desapercibido entre tanta información. Lo están disfrutando muy pocos. Cuesta mucho encontrar nuevo conocimiento.

Importante: no debemos sustituir información por conocimiento. Cada cosa en su lugar y en su tiempo.

Por ello, te invito a:

1- Dedicarle un tiempo a la lectura de textos que te aporten nuevo conocimiento: ¿qué te parece un día a la semana?.

2- Ser crítico con las fuentes: trata de buscar al creador de conocimiento.

3- Hazlo ya!. No se conocen antídotos para la actual infoxicación.

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Otro día seguimos.

diciembre 27th, 2011

Nuevos profetas en las redes sociales

Hace 2.500 años existieron las denominadas “Escuelas de Profetas”. Su objetivo no era enseñar “lo que pasará en el futuro” sino a “vivir en el futuro”. A esos jóvenes se los preparaba para que ejercieran influencia en el pueblo, incluso a costa de perder la vida en el intento.

El otro día asistí a una celebración religiosa en la que su representante hablaba desde el púlpito. El ritual comunicativo era unidireccional y la participación del público era impostada, monocorde, memorística y poco sincera. Leyendo algunas de sus informaciones escritas tuve la misma sensación. Verbo lejano, distancia temporal, distancia espacial.

Ese día me pregunté por qué algunos comunicadores actuales -a través de sus tuits, sus posts, sus videos- tienen tantos lectores y seguidores. Sin púlpito, sus ideas llegan a 50.000 personas en un instante, que pueden replicarse y multiplicarse por 100 en 48h.

Es muy posible que esas “voces” sean los nuevos profetas. Claro que no todas. Sólo las “voces” innovadoras. Algunas estimaciones afirman que únicamente el 5% de la información que existe en Internet es original, fruto de investigaciones o ideas personales. El 95% restante es una copia de las ideas de otros (o comentarios o especulaciones de las ideas de otros, como es el caso de Twiter y sus 140 caracteres).

Sin duda, los nuevos profetas son los que crean contenidos y los comparten en la red para “interpelar” a la ciudadanía. Sus ideas viven en el futuro. Una mezcla de vanidad y generosidad. Como los antiguos profetas. Aunque éstos llegaban a dar su vida por sus ideas. ¿Harán lo mismo los de ahora?. Lo digo porque vienen tiempos difíciles…

julio 17th, 2011

Periodismo y Relaciones Públicas: con la dignidad por los suelos

Si continuamos así, la credibilidad de los profesionales de la información y la comunicación llegará a los mismos niveles que gozan políticos y banqueros. Los recientes casos de corrupción del imperio Murdoch (la punta del iceberg de una práctica extendida en muchos otros medios de comunicación) o el mal ejemplo de la empresa de Relaciones Públicas más grande del mundo (que muestra su historial y mecanismos de funcionamiento) nos hacen dudar de la dignidad de la profesión.

- ¿Es lícito que el periodismo ejerza el espionaje y pague dinero a informantes, incluidos policías, para conseguir noticias?. Algunos afirman que nadie debería “rasgarse las vestiduras” porque en definitiva todo responde a la realidad actual de los “business media”. Si hemos llegado hasta aquí es porque existen millones de lectores y espectadores que compran ese tipo de información.

- ¿Es lícito que una agencia de Relaciones Públicas trabaje para una tabacalera que intenta mejorar su imagen?; ¿para una petrolera que pretende dar explicaciones ante un desastre que ha provocado?; ¿para un laboratorio químico que tiene delante a 15.000 damnificados?; ¿para un gobierno no democrático que intenta explicar su ideario?. ¿Es lícito dirigir la comunicación de Facebook “creando” historias “anti-Google”?; ¿o trabajar para una empresa biotecnológica con el objetivo de contrarrestar los argumentos de Greenpeace?. Cabe una pregunta de difícil respuesta: si todo ser humano tiene derecho a un abogado, ¿todos tienen derecho a las Relaciones Públicas, para argumentar y contra-argumentar ante la opinión pública?. Este debate lo he impulsado en las aulas y nunca he conseguido unanimidad en la respuesta. Porque no es tan sencilla como parece.

Sólo en España, se gradúan cada año 2.800 nuevos titulados en Periodismo (el 90% de ellos acabarán trabajando de Relaciones Públicas en empresas, ayuntamientos o fundaciones). Y a los que debemos sumar 2.200 titulados en Publicidad y Relaciones Públicas. 5.000 nuevos profesionales cada año. ¿Qué les vamos a decir? ¿Qué luchen por una nueva comunicación o que se sumerjan en la triste realidad actual?

Desde las aulas, desde los despachos, desde las redacciones… hemos de reintroducir la ética como elemento clave de nuestra supervivencia como creadores de opinión. Si no cambiamos las cosas, el descrédito será definitivo y no habrá vuelta atrás. Y no estoy seguro de que la ciberciudadanía pueda sustituir a los profesionales de la comunicación (millones de personas creen que sí).

Otro día seguimos.

abril 23rd, 2011

Prioridades en Internet

Hay mucha información interesante en Internet. Webs destacadas, buenos blogs. Y los contenidos son de calidad, ni mejores ni peores que los que aparecen en los libros o la prensa. Quizás son menos reflexivos y metodológicos pero más directos, frescos y espontáneos. Porque el concepto de calidad (de contenidos) está cambiando. La calidad se va a medir, sobre todo, por la fuente (quién lo dice) y no tanto por quienes lo promueven (un grupo editorial, una Universidad, un gobierno…)  Pensadores, investigadores, consultores, artistas, estudiantes, ciudadanos están “regalando” su esfuerzo intelectual a todos los internautas, promoviendo los valores del proselitismo, el compartir, la participación. Sin duda, la realidad informativa-comunicativa mundial está cambiando. Ahí va una radiografía de cómo veo yo la transición actual.

Si seguimos así, cada uno tendrá uno o varios espacios comunicativos sociales… 4.000 millones de plataformas en el año 2020!!  Me preocupa que focalicemos la cuestión en podernos expresar, escribiendo y cediendo imágenes y videos. Pero, ¿quién va a leer toda esa información cuando los niveles de saturación sean demasiados altos?. El invento no puede morir de éxito. También debemos “leer” en la red. ¿A quién? ¿Cuánto? ¿Cuándo?. Tenemos que REINVENTAR los mecanismos de transferencia de información entre sujetos. A pesar de las bondades de Internet, su desorganización-organizada no cumple con muchas funciones socializadoras, educativas y divulgativas. Si bien es cierto que los contenidos de la red son, mayoritariamente, cercanos a la realidad de las personas y nacen sin censura, también son poco universales, temporales (no sobreviven más allá de 5 años) y no protegen a las 5.000 lenguas del planeta (queremos que nos entiendan un gran número de lectores y acabamos escribiendo en media docena de lenguas mayoritarias, sobre todo en inglés). Así pues, a alguien le tenemos que dar el título de “coordinador” para que ponga un poco de orden: ¿a la Universidad?, ¿al gobierno?, ¿a un nuevo organismo aún por crear dentro de la propia red de Internet?. Sea quien sea, debería centrar sus esfuerzos en marcar prioridades para que Internet sea productivo.

Por ejemplo, yo priorizaría 3 áreas clave (3 C’s), con nuevos criterios de liderazgo y empowerment:

- Ciencia: divulgación, diagnosis y diálogo con el paciente.

- Ciudadanía: activación de la democracia participativa, ya!, antes de que a alguien se le ocurra desmontar el invento.

- Cultura: divulgación y promoción de valores para la igualdad.

Muchas otras áreas podrían actuar en subcanales participativos, no menos importantes pero sí cediendo protagonismo a los grandes objetivos de las 3 C’s. Es un sacrificio necesario.

Bueno, mientras no nos pongamos de acuerdo en cómo realizar la transición, hoy compraré un buen libro que me inspire nuevas palabras. Feliz Sant Jordi!

marzo 28th, 2011

¿Quién debe liderar la “comunicación interna” en las organizaciones?

No hay duda que el máximo responsable de los públicos internos de una organización es el área de recursos humanos (RH). Aunque, ¿lo es también de la comunicación que se produce en el si de la organización?. En principio, no.

“Comunicar” en el ámbito de los recursos humanos no sólo es “anunciar” (pre-) o “informar” (post-) sobre hechos o acontecimientos. De hecho, la mayoría de actuaciones en el ámbito de las relaciones humanas de las organizaciones son pura “comunicación” o se hacen “a través de la comunicación”: reuniones, eventos, cartas y mails, programas de acogida, reconocimientos y homenajes, publicaciones, tablones y plafones, la web y la intranet, la ética, la responsabilidad institucional, campañas institucionales, etc.

¿Existen actuaciones del departamento de RH que no sean de comunicación? Sí. Aquellas que promueven la “motivación para actuar” ante los reglamentos, los contratos, la formación o la retribución por objetivos, entre otros (aunque finalmente también deberá anunciar e informar sobre ellas). Por eso es importante distinguir entre “actividad” y “comunicación de la actividad”. Si no lo tenemos claro, surgirán conflictos sobre cómo y quién tiene que gestionar la comunicación interna y, sobre todo, quién debe diseñar y ejecutar el Plan de Comunicación, la herramienta clave que presenta los procesos, los responsables de la ejecución y el coste de oportunidad.

Si preguntamos a los directivos de las organizaciones, el posicionamiento es bien distinto. Para los responsables de RH, no existe otra comunicación que aquella que se dirige a los medios de comunicación, se publica en la revista interna o en la web, es decir, la que ejecuta el “periodista” de la organización (…preparar la Convención anual no es comunicación –dirían–). En cambio, para los responsables de comunicación todas las actuaciones hacia los públicos internos son comunicación. Son dos posturas confrontadas que encuentran el equilibrio –o el desequilibrio– según el posicionamiento de la dirección de la entidad. Si la máxima autoridad “cree” en la comunicación, otorgará plenos poderes al “Dircom” y la organización tendrá una única voz. El ejemplo lo encontramos en las entidades financieras, las multinacionales, las iglesias, los partidos políticos o las administraciones públicas, entre otros. Si la máxima autoridad “no cree” en la comunicación, dejará que los departamentos se peleen en un intento de repartir juego para que todos tengan su parcela mediática.

Aún las diferencias expuestas, no deberían existir dudas conceptuales. Todas las actividades del departamento de RH, sean simplemente actividades motivadoras o actividades claramente de comunicación, conforman la denominada “comunicación interna” de las organizaciones. Y es aconsejable que se delegue en profesionales –internos o externos– que vayan más allá de la visión del periodista y tengan la suficiente empatía para relacionarse con la dirección y con todas las áreas de la organización, tarea nada fácil. Porque la comunicación interna es un complejo juego empático que busca la “participación” por encima de la “distribución de la información”.