Posts tagged ‘lobismo’

junio 25th, 2014

Consultas Populares, ¿quieres votar?

Lo único malo que tienen las Consultas Populares es que “enfrentan” a los ciudadanos. Pero, qué le vamos a hacer. Es el precio que hay que pagar por la democracia auténtica.

Me viene a la cabeza una frase de Edmund Burke “…para que la maldad florezca, sólo hace falta que la gente buena no haga nada“. Nuestra democracia es soporífera, se duerme hasta el apuntador. Nadie actúa ante las injusticias o los abusos de poder porque hemos delegado la función de control y sólo la ejercemos cada 4 años (y con altos índices de abstención). Y así “florece la maldad” por doquier. ¿Por qué no dotarse de mecanismos de actuación pública, cuanto menos de consulta popular? En España, la cosa pinta mal. Conceptos como iniciativa popular, colaboración ciudadana, rendición de cuentas, difusión pública, audiencia pública, asamblea ciudadana… suenan a cosas experimentales. Plebiscito, referéndum y consulta son más conocidos aunque poco utilizados. En los últimos años, pocas consultas vinculantes han habido (1985, OTAN; 2005, Constitución Europea; 2009, Estatut de Catalunya) porque convocar una Consulta Popular es competencia exclusiva del Estado. Y esto tiene que cambiar. Algunas ideas:

1- Que la competencia para convocar una Consulta Popular no quede exclusivamente en manos del Gobierno o el Parlamento español, sino que también compartan esa competencia los Gobiernos Autonómicos y, sobre todo, los Ayuntamientos.

2- Que los propios ciudadanos puedan promover y convocar la celebración de una Consulta Popular mediante la presentación de un número determinado de firmas.

3- Que el resultado de una Consulta Popular sea vinculante. No perdamos el tiempo.

Hay temas que obviaré por su extensión -aunque no por su importancia- como cuáles son los umbrales mínimos de participación, la suficiencia de la mayoría simple o los controles financieros que deben ejercerse sobre la campaña. Respecto a las preguntas, cabe afirmar que no deben ser inducidas. Ahora bien, me asalta una duda: ¿nos lo podemos preguntar todo?; ¿tenemos suficiente información “de todos los temas” para votar con ecuanimidad? Por un lado, podemos responder que sí. Hay que confiar en el buen juicio del ciudadano. Pero, por otro lado, nuestros bajos niveles de información sobre ciencia y cultura pueden hacer un flaco favor a la democracia y tomar decisiones erróneas. Que lo vote una mayoría no implica la decisión más adecuada. Sólo la mayoritaria:

- ¿Qué sabemos de Física para opinar sobre el medioambiente?. Poco, pero debemos opinar y actuar. Dotémonos de nuevos mecanismos de información y comunicación imparciales para votar en condiciones.
- ¿Qué sabemos de Biomedicina para opinar sobre las células madre?. Poco, pero debemos opinar y actuar. Dotémonos de…

No desaprovechemos el pulso político que le echa el ciudadano al gobernante con la Consulta Popular y que va más allá de la lógica presión política (lobbismo).

mayo 12th, 2011

Comunicación Científica (2a parte)

…/… viene del post Comunicación Científica (1a parte)

  … ¿por qué aún no has actuado? …la película HOME es suficientemente explícita…

…lo que pasa es que pide compromiso y no tengo clara mi escala de valores…

…pide acción y no tengo tiempo…

…pide que lo divulgues  y no sé cómo hacerlo…

Con suerte, se producirá un comentario “preocupante” tomando una taza de café. Así pues, los objetivos de la comunicación científica ecológica y medioambiental no se han cumplido: no hay acción, se rompe la cadena, no hay compromiso individual ni colectivo.

SOLUCIONES DE MEJORA PARA LA COMUNICACIÓN CIENTÍFICA

a) Hacia los públicos sobre los que no hemos actuado aún:

- Solicitud de ayuda a la comunidad educativa.  Sin la prescripción de los educadores (primaria, secundaria, universitaria, profesional, continua) los canales de transmisión no son nada. De manera conjunta, se pueden diseñar y ejecutar entrevistas, eventos, forums, publicaciones, tanto reales como virtuales.

- Solicitud de ayuda a la comunidad científica en la transmisión del mensaje. Les debemos pedir que complementen su gran actuación científica como comunicadores sociales. Su credibilidad es muy alta. De manera conjunta, se pueden diseñar y ejecutar entrevistas, eventos, forums, publicaciones, tanto reales como virtuales.

b) Hacia los públicos que ya conocen el mensaje:

- Actuaciones de seguimiento: como mínimo, debemos obtener el permiso de seguir tratándolos e informándolos a través de redes sociales. El impacto de los mensajes debe dejar paso a una labor, lenta y titánica, de persuasión individualizada. El truco está en la personalización. Se pueden diseñar dinámicas y procesos de cultivación y reconocimiento, formación y lobismo de movilización de bases.

c) Hacia los públicos decisores:

- Actuaciones de presión (lobismo directo) frente a autoridades gubernamentales y reguladores, activistas, analistas, para promover cambios legislativos que incorporen mecanismos de denuncias, prohibiciones, multas. No confiemos tan sólo en la buena voluntad. No habrá cambios disruptivos en la conducta colectiva. Las leyes han de marcar los tempos.

*

Si sólo nos preocupamos de la creación del mensaje y dejamos que el tiempo lo arregle todo, la comunicación científica no es eficaz, y por ende, no consigue ayudar a las necesidades ecológicas y medioambientales del planeta. La verdadera comunicación va más allá: investiga, diseña, ejecuta, evalúa, valora resultados en un nuevo estadio, diseña, ejecuta, evalúa… Es decir, no se cansa hasta que consigue sus objetivos de persuasión. Mejor pocas acciones comunicativas que tengan actuaciones de refuerzo y seguimiento, que no miles y miles de mensajes que sólo pretenden “hacer pensar y ahí queda la cosa”. Eso frustra, endurece el corazón y retrasa el cambio.

Otro día seguimos.

abril 27th, 2011

1 Millón de Cartas por 1 Millón de Vidas

Como DirCom del Departamento de Educación del gobierno catalán, tuve la ocasión de crear, diseñar y dirigir, en noviembre de 1996, una campaña de lobbismo de movilización de bases (grassroots lobbying), que buscaba estimular a 1 millón de escolares de Cataluña a enviar cartas a la ONU para poner fin al genocidio en el Zaire, que en ese momento llevaba ya 1 millón de muertos entre hutus y tutsis.

Se trataba de presionar al Secretario General de Naciones Unidas para que pusiera fin al silencio al que nos tiene acostumbrados y enviara a los Cascos Azules al Zaire para defender a los miles de desprotegidos de esa salvaje violencia.

Para ello, se repartió 1 millón de cartas en blanco (como la que se muestra) y miles de carteles informativos de la acción entre los 4.000 centros educativos de primaria y secundaria. Se invitaba a los escolares a que escribieran, de su puño y letra, lo que sentían en ese momento y que aportaran sus ideas por la paz. Todos los centros escolares que se adhirieron a la campaña aprovecharon la ocasión para hablar sobre la no-violencia y la realidad del momento. Al mismo tiempo, los docentes dieron las instrucciones para que los niños y jóvenes enviaran el escrito lo más pronto posible a su destino.

El éxito de la campaña fue indudable, ya que llegaron 325.000 cartas al edificio central de Naciones Unidas en Nueva York, todas ellas con el mismo titular, con el mismo objetivo y la misma idea, desde un pequeño país como Cataluña, que en esas Navidades parecía obsesionado en obligarla a tomar una decisión. Los Cascos Azules finalmente intervinieron en Zaire, tarde, pero acudieron a la salvaguarda de miles de personas. Y con muy poco respaldo internacional, como siempre.

Como queda demostrado, las campañas de lobbismo no siempre son a favor o en contra de leyes del aborto, el tabaco, las telecomunicaciones o la vida marina. También pueden -y deben- utilizarse para concienciar a los ciudadanos sobre temas de urgencia social. Las campañas de movilización de bases activan un mecanismo de respuesta que permite a las personas actuar, decir lo que sienten, dar un consejo o un toque de atención. Y aunque los medios de comunicación no estén por la labor, los ciudadanos van tomando conciencia de su poder. ¿Cómo se desarrollaría esta campaña en la actualidad, con Twitter y Facebook en plena acción? Pues no estoy seguro que los resultados fueran muy distintos. Actualmente vivimos inmersos en decenas de guerras y causas injustas, y las nuevas tecnologías hacen lo que pueden. No pueden multiplicar los efectos de movilización. Porque, detrás del ordenador o el teléfono móvil está la misma persona de antaño, cuya sensibilidad está por ver.

Ahora mismo se me ocurren un buen número de causas que deberían movilizarnos. Unos, debemos promoverlas. Otros, debemos apoyarlas. En definitiva, debemos actuar. Aconsejo una visita a http://actuable.es para coger ideas. O incluso, para empezar a actuar.

Otro día seguimos.