Posts tagged ‘medios de comunicación’

octubre 8th, 2014

Corrupto también es el que roba un paquete de folios en el trabajo

Ver la corrupción en los demás y no verla en uno mismo impide eliminarla.

A distinta escala, el político, el funcionario o el empresario que se llena los bolsillos de dinero ajeno… realiza la misma acción que el empleado que roba un paquete de folios en el trabajo. Las penas de castigo serán distintas (o deberían), pero los principios que inspiran la corrupción son idénticos.

El camino por el que nos están llevando los medios de comunicación… “corrupción por aquí, corrupción por allá” …no va a ninguna parte. Siempre son los mismos protagonistas: los políticos, los banqueros, algún que otro empresario. Pero cuando se informa de actitudes corruptas de ciudadanos de a pie, muy sutilmente se justifican. No necesitamos medios de comunicación que hagan de Robin Hood, porque ni tienen las manos limpias ni conviene desviar la atención del problema. Ni tampoco necesitamos movimientos sociales que no se identifiquen individualmente (hackers, Anonymous…).

Si queremos resolver algún día el problema de la corrupción, algunas cosas deben cambiar:

- Que cada uno de nosotros liquide todos sus impuestos sin demora. No vale aquello de “…como todos engañan, yo también“.
- Que cada uno de nosotros pague por lo que obtiene. No vale aquello de “…yo lo necesito, no tengo dinero, ellos tienen mucho“.
- Que cada autónomo cobre sus facturas adecuadamente. No vale aquello de “…sale más barata la factura sin IVA“.
- Que denunciar actitudes corruptas no sea algo excepcional sino un gesto necesario y loable. No vale aquello de “…no puedo denunciarlo porque es mi amigo; no voy a denunciarlo porque no me afecta, porque no es importante…”
- Y tantas otras corruptelas: falsear un examen, simular una enfermedad… La lista es muy larga. Cada uno puede ampliarla.

Basta ya de seguir el juego a los medios de comunicación. Limpiemos de corrupción nuestro entorno más cercano, nuestra propia realidad. Tal vez así, estimado lector, serás el nuevo político que promueva la regeneración.

 

diciembre 9th, 2012

Adoctrinar

Adoctrinar significa “aleccionar a alguien sobre la manera de actuar o comportarse, inculcándole determinadas ideas o creencias“. Todo el mundo adoctrina. El padre y la madre a sus hijos; la mujer al marido; el marido a la mujer; los abuelos a los nietos; el maestro a sus alumnos; el cura a sus fieles; los gobernantes a los ciudadanos…

Pero sabemos que adoctrinar no es bueno, ni necesario. Porque limita la libertad individual del adoctrinado. Pero todo el mundo adoctrina…en diferentes niveles.

  • Aunque la gran obra de Vicente Ferrer en la India tiene algo de adoctrinamiento, no se puede comparar con la misión evangelizadora de la Iglesia Católica de los últimos 17 siglos donde el adoctrinamiento ha sido una excusa para destruir la libertad individual.
  • Aunque las políticas de inmersión lingüística en Cataluña tienen un fondo de adoctrinamiento, no se pueden comparar con las ejercidas desde el estado español a los pueblos hispanos en los últimos 500 años. Recientemente, un ministro de educación español reconocía que su intención legislativa era “españolizar a los niños catalanes“. Su franqueza y sinceridad le honran. Una actitud muy habitual entre gobernantes de pueblos vencedores. Y el pueblo vencido, el catalán, tras 300 años de opresión, siempre que consigue unos centímetros de libertad (p.ej. 1980-2012) se adoctrina a si mismo a través de las pocas herramientas que mantiene (la escuela, el teatro, la música…).
  • Algunos medios de comunicación son hoy una gran herramienta de adoctrinamiento, promoviendo ciudadanos de pensamiento único. Distorsionan la realidad presentando lo que está bien y lo que está mal. Unos por la izquierda, otros por la derecha, unos contra unas ideas, otros contra otras ideas.

Así pues, si todas las personas y organizaciones adoctrinan (en mayor o menor medida) y reconocemos su peligrosidad, ¿dónde están los límites?. Porque la historia ha dado suficientes muestras de locura colectiva. No tiene ningún sentido seguir criticando el adoctrinamiento del contrario y no verlo en el tuyo. Cuando hablas con un castellano sólo ve adoctrinamiento en Cataluña. Cuando hablas con un religioso sólo ve adoctrinamiento en la política. Cuando hablas con un político sólo lo ve en la religión. Y los Periodistas y los Relaciones Públicas nunca se reconocen a si mismos como generadores de adoctrinamiento.

Pues sí que hay límites. Si el adoctrinador tiene buena fe (ha contrastado los datos bajo la luz de la sociología, la antropología, la historiografía, y no persigue el engaño) puede actuar siempre y cuando reconozca la libertad del adoctrinado. En nuestros días, están definidos los límites en el adoctrinamiento de los padres a los hijos, entre los miembros de la pareja, incluso del cura con los feligreses. Estamos ya muy cerca de marcar definitivamente los límites del adoctrinamiento del mal gobernante y del mal periodista.

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julio 26th, 2012

Estrategias de las élites políticas y económicas para manipular a los ciudadanos

Uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo, Noam Chomsky, reflexiona sobre las estrategias que utilizan las élites para manipular a los ciudadanos, habitualmente a través de los medios de comunicación. De las 10 estrategias que plantea destaco 6 con algunas observaciones:

  • La estrategia de la distracción: consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. En general, los periodistas no son conscientes de la estrategia. En algunas ocasiones, sí que lo son y participan en ella intercambiando favores. En pocas, los medios deciden no apoyar la estrategia y ponerla al descubierto.
  • La estrategia del guión: se crea una situación crítica para que la ciudadanía pida medidas de solución. P.ej. dejar que se desenvuelva la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad en perjuicio de la libertad. O crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos. En estos casos, los medios de comunicación pro-gubernamentales hacen la función propagandística y los no-afines van completamente perdidos.
  • La estrategia de la gradualidad: para hacer que se acepte una medida inaceptable basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. En los últimos años, se están produciendo enormes cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez. Los medios de comunicación, en este caso, no son más que simples voceros, siendo absolutamente conscientes de la estrategia y sus objetivos.

  • La estrategia de diferir: otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública para una aplicación futura. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento. Los medios son, también, la plataforma para proyectar la comunicación estratégica.
  • La estrategia de la estupidez: estimular al público a ser complaciente con la mediocridad, haciendo creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto. Los medios televisivos son la gran arma para las élites, que buscan normalizar la estupidez y hacer frikis a los que piensan y actúan. Algunos medios se oponen a esta estrategia aunque todo lo que ganan en independencia lo pierden en lectores y espectadores.
  • La estrategia de reforzar la autoculpabilidad: hacer creer al ciudadano que es el único culpable de su desgracia, porque no es suficientemente inteligente, no se esfuerza lo necesario. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema, el individuo se autodesvalida, se culpa y se queda en casa. Los medios de comunicación no son conscientes de la estrategia aunque se suman a ella sin darse cuenta promoviendo el género trágico y de sucesos por encima del reflexivo.

Hasta que el periodismo no recupere sus orígenes, las estrategias manipuladoras de las élites no harán más que aumentar y refinarse. Y el cambio no será posible.