Posts tagged ‘redes sociales’

abril 11th, 2013

Disfruta la vida

…mails por aquí, whats ups por allá, dejo un chiste en facebook, doy mi opinión en twitter, cuelgo la foto en instagram, compro y vendo en SecondLife o SimCity, reviso los contactos de LinkedIn… ¿no estará ocupando demasiado tiempo de mi vida?. Y la vida es muy corta.

No te engañes: la vida social que promueven las redes sociales no es vida social, es simple intercambio de nodos informativos. Escribir “jejejeje” no es lo mismo que oír unos sonidos, delante tuyo, parecidos a HA – HA – HA – HA …  Es muy posible que la vida virtual no esté transformando en ermitaños.

 …

Quizás es hora de recuperar viejas aficiones, sobre todo aquellas que se hacen en grupo:

  • apúntate al coro gospel del barrio…
  • ves al teatro una vez al mes, o aún mejor, apúntate al grupo que está preparando una comedia…
  • decídete, de una vez por todas, a dar parte de tu tiempo al voluntariado social…
  • únete a la naturaleza (paseos, excursiones…)
  • organiza tus viejas amistades en encuentros periódicos (cenas, timbas de cartas…)

 

*

febrero 8th, 2012

Twitter – Email – Post – Facebook – Whatssapp – Youtube…¿me encuentro bien?

  • Algo me pasa, doctor… Le explico. Últimamente hago cosas raras:

- Cuando suena el despertador a las 7 de la mañana, miro en mi smartphone si hay emails o algún Whatssapp matinal… antes de ir al lavabo!!

- Cuando salgo del despacho a las 7 de la tarde y entro en el metro para volver a casa, compruebo las novedades de mi mensajería… y hace 5 minutos que apagué el ordenador del despacho!!!

- Cuando hago un trasbordo de autobús a metro, compruebo que no hayan novedades… y la interconexión fue de minutos!!!

- Cuando salgo del cine, del teatro, algunos toman un cigarrillo (yo no, por suerte); en cambio, compruebo que no me haya llegado algún mensaje en esas 2 horas de tiempo… de un sábado!!!

- Mientras estoy viendo la televisión en casa, respondo un mensaje de un amigo; envío un tuit para opinar sobre las masacres en Siria; doy un click en “me gusta” en la fotografía que colgó una amiga en Facebook… Y estoy acabando de escribir este post… Cuando me meto en la cama, no recuerdo el programa de TV que estaba viendo…

  • No me está gustando nada esta adicción, doctor… Yo, antes, no era así. Y eso que no he entrado en el juego de Foursquare ni comparto constantemente mi vida con fotografías personales…
  • (Doctor) Bueno, quizás algún virus de las numerosas enfermedades de Internet le ha invadido…
  • Vayamos al grano, doctor, ¿qué puedo hacer?
  • El primer paso es reconocer el desorden mental y procurar por la propia salud… La aceleración vital que produce Internet hace que los días vayan más rápidos y se actúa con mayor ligereza en todo…
  • Yo no quiero que la vida me vaya más rápida. Quiero saborear las cosas. Pero necesito estar conectado, quiero estar en la RED…
  • Pues dosifique, márquese unos límites importantes. ¿O prefiere llegar a un punto de no retorno?
  • Gracias doctor. No me lo pone fácil. Pero le he entendido.
enero 26th, 2012

La red Foursquare promueve el vouyerismo

Los usuarios de Foursquare están encantados de dejar huella de dónde están en cada momento y transmitirlo a todos los demás, en un ejercicio de vouyerismo del más alto nivel. Nada debería objetarse porque cada uno hace lo que quiere en las redes sociales. Lo que pasa es que esas informaciones de “localización” se cuelan en otras redes (LinkedIn, Twitter, Facebook…) para dar mayor difusión a esa actividad. Parece que Foursquare no tiene viabilidad por si misma.

  • I’m at Universitat de Barcelona -Gran Via de les Corts Catalanes, 585, Barcelona-
  • Estoy en el Gimnasio -Castillejos 334, Barcelona-
  • Saliendo del restaurante Can Punyetes -Sardenya 211, Barcelona-
  • Empieza mi jornada en la Agencia  -Velázquez 66, Madrid-

… y algunas se envían cada día a la misma hora !!

Cuantas más “localizaciones” haces (check-ins) más puntos obtienes (es un juego que tiene su gracia…). Lo que empezó siendo una actividad para “prescribir” restaurantes y bares, se está convirtiendo en algo muy distinto.

Sinceramente, a mi no me interesa en absoluto dónde están estas personas en cada momento. Y me entero porque las sigo en Twitter o en LinkedIn, y esa información se ha colado ahí. Los usuarios de Foursquare deberían evitar el intrusismo de canal. A esas personas las sigo porque me interesan sus opiniones. En su momento acepté tener relación virtual con ellas porque son sugerentes y me seduce su forma de pensar. Pero no quiero saber nada de su vida privada. Esos datos (estoy aquí, estoy allá…) ocupan unos centímetros en la pantalla que hacen más pesada la tarea de leer entre tanta información.

Si no “aíslan” Foursquare y continúan con la invasión y el cansino juego de las localizaciones  es muy probable que sea yo el que me desconecte de estas personas. Muy a mi pesar.

enero 24th, 2012

Las grandes empresas de Internet deben pagar todos los impuestos

Está bien que se promuevan campañas de relaciones públicas para informar sobre el gran impacto laboral y económico de Facebook en la Unión Europea o para comunicar que Google ha tenido unos beneficios de 10.584 millones de euros en 2011. Todo ello genera confianza en estas empresas de éxito. Pero es una confianza aparente.

La ciudadanía -sobre todo la ciberciudadanía- tiene derecho a conocer si estas grandes corporaciones de la comunicación cumplen o no con sus obligaciones fiscales: dónde, cuánto, cuándo… Investigadores como Alejandro Suárez siembran dudas sobre Google. Todo parece indicar que este gigante de la red ha aprendido todo lo malo de las empresas y las grandes fortunas y se mueve como una lagartija por distintos paraísos fiscales. Google tiene tanto poder -y aparentemente es tan necesario en nuestras vidas- que no va a ser fácil exigirle transparencia.

Para la opinión pública, el delito más repugnante del futuro será no pagar impuestos. Si la ciudadanía acusa de fraude fiscal a FACEBOOK, APPLE, MICROSOFT, TWITTER, GOOGLE… acabará con ellas. Porque la avaricia rompe el saco. Ganar tanto dinero y no pagar impuestos -dejando que otros carguen con la financiación del Estado del Bienestar- no es de recibo.

Pero tengo una gran confianza en la juventud de sus creadores. Estoy seguro que preferirán liquidar multitud de impuestos y quedarse con el 50% del beneficio que no perderlo todo en 5 años. Lo tienen fácil: sólo tienen que dotar a su comunicación corporativa de una potente Memoria Económica Anual, auditada por expertos independientes y juzgada por los propios usuarios. Evidentemente, expuesta en Internet.

diciembre 27th, 2011

Nuevos profetas en las redes sociales

Hace 2.500 años existieron las denominadas “Escuelas de Profetas”. Su objetivo no era enseñar “lo que pasará en el futuro” sino a “vivir en el futuro”. A esos jóvenes se los preparaba para que ejercieran influencia en el pueblo, incluso a costa de perder la vida en el intento.

El otro día asistí a una celebración religiosa en la que su representante hablaba desde el púlpito. El ritual comunicativo era unidireccional y la participación del público era impostada, monocorde, memorística y poco sincera. Leyendo algunas de sus informaciones escritas tuve la misma sensación. Verbo lejano, distancia temporal, distancia espacial.

Ese día me pregunté por qué algunos comunicadores actuales -a través de sus tuits, sus posts, sus videos- tienen tantos lectores y seguidores. Sin púlpito, sus ideas llegan a 50.000 personas en un instante, que pueden replicarse y multiplicarse por 100 en 48h.

Es muy posible que esas “voces” sean los nuevos profetas. Claro que no todas. Sólo las “voces” innovadoras. Algunas estimaciones afirman que únicamente el 5% de la información que existe en Internet es original, fruto de investigaciones o ideas personales. El 95% restante es una copia de las ideas de otros (o comentarios o especulaciones de las ideas de otros, como es el caso de Twiter y sus 140 caracteres).

Sin duda, los nuevos profetas son los que crean contenidos y los comparten en la red para “interpelar” a la ciudadanía. Sus ideas viven en el futuro. Una mezcla de vanidad y generosidad. Como los antiguos profetas. Aunque éstos llegaban a dar su vida por sus ideas. ¿Harán lo mismo los de ahora?. Lo digo porque vienen tiempos difíciles…

diciembre 4th, 2011

Vanidades y banalidades en Twitter

Las redes sociales son una tentación irrestible porque alimenta el ego y la vanidad. Muchos compiten por decir la frase del día, la frase que el mundo necesita oir en ese momento. En la vanidad radica el éxito de las redes sociales. No es mala si se utiliza como un medio para compartir pensamientos. Aunque la vanidad es negativa si traspasa la línea de la banalidad.

Sin duda, la red más competitiva, más activa, más movida, más resolutiva, está siendo, hoy por hoy, Twitter. Pero con la que está cayendo… demasiados usuarios, con miles de seguidores, están haciendo un mal uso. Ya sé que la libertad es el centro de gravedad en las redes sociales y no hay reglas principales. Pero utilizar Twitter para explicar a 3.000 seguidores que recojo a mi hijo, que voy en autobus, qué buena está la cena, que cuando tenía 20 años me miraban las chicas… en una desenfrenada carrera para escribir el tuit numero 40.000 (!). Y aún peor, utilizar la red Foursquare para informar puntualmente con un tuit -cada día y a la misma hora- que ya he llegado al gimnasio o al trabajo… raya la paranoia. ¿Nos hemos preguntado el interés que puede tener para los “followers”?. Ellos se apuntaron al “Followme” pero por distintas razones.

Es peligroso investirse de una “autoritas” (contar con 25.000 followers tiene gran responsabilidad social) y pensar que uno tiene carta libre: … “son mis seguidores, me quieren, quieren saber todo lo que hago, todo lo que pienso…“. Mejor no confundirse.

El prescriptor social debe luchar por mantener los pies en el suelo y no quemarse en la hoguera de las vanidades.

septiembre 27th, 2011

El crowdfunding puede llegar a ser el mecenazgo del futuro

En el mundo periodístico es habitual encontrar referencias sobre el fenómeno del crowdfunding como la nueva versión del mecenazgo en nuestra época de crisis. Es una dinámica nacida en 2004 en los USA que trata de financiar bottom-up (de abajo a arriba, desde la ciudadanía) proyectos culturales de todo tipo. Los potenciales usuarios y compradores son los que deciden la suerte del proyecto, aportando (o no) los recursos necesarios. Sirva un esquema de su funcionamiento que impulsa FundProjectsWithMe:

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Algunas de las plataformas de crowdfunding nacidas en España en los últimos meses: Verkami, Lanzanos, Ivnus, Fandyu. Vale la pena echarles un vistazo (sobre todo los que tengan un proyecto que precise financiación).

Por otra parte, ante la pregunta si el crowdfunding tiene futuro es adecuado plantearse de dónde viene y hacia dónde va. Para ello, propongo reflexionar sobre la evolución de la “donación” con el objetivo de ponderar las posibilidades del crowdfunding como actividad humana y recurrente.Así pues, si las personas que financian proyectos a través del crowdfunding REPITEN esa aventura de “donar”, su categoría como inversor-financiador se eleva a la de MINIMECENAS. Ojalá las redes sociales ayuden al crowdfunding. Pero debemos velar para que no muera de éxito de forma prematura. Si desde las redes se proponen demasiados proyectos a financiar (millones de personas promoviendo sus propios sueños) se puede sobredimensionar la cultura con el consiguiente desenlace fatal (más artistas que espectadores).

Como en todo, debemos ser prudentes.

septiembre 21st, 2011

RR.PP: ¿las redes sociales impactan o influyen?

A fecha de hoy, y con las redes sociales a todo tren (sobre todo Twitter), las agencias de Relaciones Públicas tienen serias dudas a la hora de decidir a que periodistas dirigirse en su labor de difundir mensajes y promover la buena imagen de la organización para la cual trabajan. Por un lado, están los periodistas de los medios de comunicación clásicos. Bien posicionados. Conocidos. Pero con una audiencia que se mide por 4 o 5 cifras (6.000, 60.000 lectores-oyentes …). Por el otro, los que en su tiempo libre (algunos periodistas titulados) ejercen de prescriptores través de las redes sociales y cuentan con miles de seguidores (followers). Tienen menos reconocimiento profesional pero cuentan con muchos más lectores (90.000, 400.000 …).

A primera vista, lo sensato es solicitar la colaboración de ambos perfiles. Aunque el cliente siempre nos preguntará sobre la eficacia de uno y de otro (porque las Relaciones Públicas cuestan mucho dinero). Nos pedirá que midamos el impacto de la crónica del periodista clásico y la de los Retuits en Twitter.

Por ahora, sabemos medir la influencia de los periodistas de radio, TV y prensa. Pero no se conocen, por ahora, métodos certeros para saber si los retuits en Twitter o las opiniones de bloggers influyen en las personas o simplemente amplifican la noticia.

¿Las redes sociales impactan o influyen?.

septiembre 7th, 2011

Organizar la indignación (I)

La indignación colectiva a través de las redes sociales está siendo ineficaz porque está desorganizada. Algunos pensadores influyentes promueven la idea de que la indignación no debe organizarse políticamente. Creo que es un error.

Además, la actual indignación es cada vez más cínica puesto que se exige a los empresarios y a los políticos un cambio en sus hábitos mientras que el ciudadano no tiene ninguna intención de cambiar los suyos. Aún hay quien piensa que la crisis es culpa de los demás (!).

Desorganización y cinismo: no llegaremos muy lejos. Me gustaría hacer una reflexión desde la necesaria “evolución” de nuestros tiempos (no desde la “revolución”).

El descontento social y la protesta no deberían plantearse como antaño, buscando el enfrentamiento o la performance para llamar la atención de los medios de comunicación (o de los ciudadanos-periodistas y sus smartphones). Aunque no lo parezca, eso es “mucho ruido y pocas nueces” y sólo da de comer al periodista.

Tampoco el objetivo debería ser enviar mensajes a la sociedad que aumenten la desolación (“sin casa, sin trabajo, sin pensión, sin miedo…“). La eficacia ha de ser el objetivo número uno.  No se trata de abandonar la protesta o la performance, pero éstas han de ser la sal y la pimienta, no el plato.

Si de algo sirven las redes sociales es para organizarse. Organizar personas y grupos, ideas y pretensiones y, sobre todo, organizar información. Una información con cifras reales y opiniones sinceras, sin demagogias. Así, cuando la información sea certera, permitirá actuar con eficacia. La clave es, pues, la contención: no actuar hasta que los niveles de eficacia sean óptimos. Aunque haya ganas de meter ruido, salir a la calle y pedir explicaciones, es mejor esperar a tener información suficiente y utilizarla en el momento oportuno.

Además, la indignación no debería buscar la imposición de ideas por la fuerza. El objetivo estratégico ha de ser el consenso, el mutual understanding. Y como los indignados están en clara desventaja con los que ostentan el poder, pueden y deben presionar, de forma organizada y contenida, para promover ese entendimiento mutuo (nos pueden ayudar mucho las técnicas de grassroots lobbying).

Algunos ejemplos de actuación que buscan hacer “menos ruido y más nueces” :

a) crear productos informativos de calidad (preferentemente audiovisuales) y distribuirlos en las redes sociales en busca del compromiso individual.

b) recoger “millones” de firmas y presentarlas ante parlamentos, ayuntamientos, tribunales o multinacionales, con el objetivo de forzar el diálogo.

c) dejar de consumir un producto o servicio hasta forzar una situación de mercado.

d) en un nivel distinto y con mayor eficacia se encuentran actuaciones como la desobediencia civil o la huelga de hambre, de mayor riesgo personal para el indignado.

La mayor parte de actuaciones propuestas puede finalizar en una mediación, y si ésta no da resultados, debemos ser consecuentes e interponer una demanda judicial o tramitar una iniciativa legislativa popular. Cualquier cosa menos dejarlo todo en un video de YouTube con 3 millones de visitas… No tiene ningún sentido indignarnos si no tenemos intención de cambiar las cosas. Y las cosas, finalmente, se cambian dialogando en despachos y salas, no en la calle ni en espacios virtuales.

Todas las personas valientes y decididas que se organicen verán recompensados sus esfuerzos con resultados, con cambios reales.

Trataré de dar mi opinión sobre algunas indignaciones que nos están haciendo perder cierta credibilidad -Organizar la indignación (II)-  y aquellas otras que quizás debieran priorizarse por la urgencia del cambio -Organizar la indignación (y III)-.