Posts tagged ‘ser socialmente responsable es rentable’

febrero 20th, 2012

Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Un breve apunte.

Durante largo tiempo he predicado los beneficios de la RSE en cientos de clases y conferencias en numerosos y dispares foros. Comparto un breve apunte en este blog de Mapa del Cambio.

A la empresa le pedimos que consolide puestos de trabajo, que venda buenos productos y servicios (con un precio justo), que cree riqueza. Pero hoy en día, aunque estemos en una profunda crisis, la sociedad aún le pide más. Los ciudadanos pedimos a las empresas que sean honestas y busquen el bien común.

Por ello, la empresa no debe continuar con la actual “sordera” ante el clamor social. Basta ya de excusas “económicas”. Debe asumir su responsabilidad social no únicamente actuando correctamente como entidad empresarial sino, además:

• interviniendo activamente en el desarrollo de la comunidad;
• liderando la cultura;
• apoyando la educación;
• protegiendo el medio ambiente;
• favoreciendo las políticas de bienestar social…
… porque, “ser socialmente responsable es rentable para la empresa“. En definitiva, debe buscar el equilibrio entre los intereses públicos y sus intereses privados. Y si los busca, los encuentra. La RSE no es solo para multinacionales. Es para las PYMES, las cooperativas, los despachos profesionales, las sociedades unipersonales…

La empresa tiene diversas opciones para ser socialmente responsable:

I. Desde una visión filantrópica y de responsabilidad pública:

  • Donación
  • Mecenazgo
  • Premios, Ayudas y Becas
  • Contratación Social

II. Organizando una nueva entidad que le permita actuar libremente frente a sus accionistas:

  • Fundación-Empresa

III. Desde la estrategia comercial:

  • Patrocinio
  • Marketing Relacionado con una Causa

Obviamente, a través de la RSE, la empresa consigue mejorar su reputación ante la opinión pública. Es un objetivo ético y exigible en la sociedad actual. Consolidar una organización competente, competitiva y que además se preocupe por el entorno es uno de los objetivos de la RSE. No debe esconderse ni tratarse como un fenómeno de falsa modestia. La empresa tiene el derecho y el deber de comunicar las actuaciones sociales que vayan más allá de la consecución del beneficio. La RSE necesita de ese proselitismo, que pueda contagiar a la mayoría de empresarios que aún no se han decidido a dar el paso. La comunicación de la RSE ha de ser continuada y sin complejos, en sus discursos; en la intranet, en la web y en las redes sociales; en todas las publicaciones y materiales; y en todos aquellos eventos destacados que realice.

Para todos aquellos empresarios -y para los que están a punto de crear una empresa- recomiendo este breve, conciso y bien argumentado documental, promovido por el Ministerio de Industria español, en colaboración con la Escuela de Organización Industrial (EOI).

noviembre 28th, 2011

FUTBOL CLUB BARCELONA: oportunidad perdida de ser Socialmente Responsable

Cuando el F.C. BARCELONA liquidó los 7’5 millones de euros que le unían por convenio de colaboración con UNICEF (2007-2011, 1’5 millones por año) perdió la gran oportunidad de ser socialmente responsable. Qué lástima!. Esto de la RSC (Responsabilidad Social Corporativa) nos va a explotar en las manos por falta de visión.

Es cierto que “ser socialmente responsable es rentable“. Es el argumento decisivo para que las empresas se animen a hacer algo más de lo que se espera de ellas. Y eso no es malo. Cuando hacen Mecenazgo, crean Premios, Ayudas y Becas, diseñan campañas de Marketing Relacionado con una Causa, Patrocinan eventos solidarios, Contratan a personas con riesgo de exclusión Social (a través de una Fundación o sin ella), comprueban como su Cuenta de Resultados aumenta. Y a sus públicos les gusta que se convierta en una Empresa-Ciudadana. Pero demasiadas cosas se están haciendo mal en la mayoría de organizaciones. Quizás porque no se ha comprendido la esencia de la RSC.

Cuando en 2007 el Barça cambió las reglas de juego del patrocinio deportivo -sin solicitar el consentimiento a los socios en Asamblea- poniendo el logo de UNICEF (el patrocinado) en el pecho del jugador (lugar reservado en la camiseta para el patrocinador), revolucionó también la débil situación de la RSC.

  • El club pasó de “cobrar” 15 millones de euros anuales por un sponsor en la camiseta… a “pagar” 1’5 millones por comunicar públicamente su RSC en la camiseta. La estrategia comportó una recaudación directa de 200 millones de euros por diversos conceptos.
  • El club pasó de vender 5 millones de camisetas en 2007 a 15 millones de prendas a partir de 2009 (a 60€ por unidad). Cifras anuales de escándalo. Aunque el logo de UNICEF no es el único causante del fenómeno (sobre todo lo es Guardiola, Messi y los éxitos deportivos) el logo de UNICEF es determinante.
  • El compromiso contractual con UNICEF se mantuvo en 1’5 millones anuales. Jurídicamente correcto. Pero…

¿Se imaginan que el presidente del Barça hubiera reaccionado con rapidez y otorgado a UNICEF 50 millones de euros -o más-? Ocasión perdida de demostrar que el Barça cree de verdad en la misión de UNICEF y entiende la Responsabilidad Social Corporativa.

Ha sucedido todo lo contrario: la Junta Directiva del club mira hacia otro lado, habla de dificultades presupuestarias, los jugadores siguen cobrando sueldos astronómicos y los contratos televisivos siguen pactándose en millones de euros. ¿Dónde ha ido a parar esa ingente masa de dinero?. Tanto los socios del club como los ciudadanos no han dicho nada, no dan muestras de importarles demasiado todo esto.

Aún así, y ante continuas contradicciones como ésta (y otras tantas realizadas por empresas cerveceras, farmacéuticas, bancos o petroleras) solo cabe esperar una devaluación drástica de la Responsabilidad Social Corporativa. Quizás deberá reinventarse. Algunos hablan de RSC 2.0, de RSC 3.0. Sea cual sea la nueva denominación, deberá nacer de un planteamiento distinto. Si promovemos esta dinámica tan especial, abandonemos definitivamente las limosnas del 0’7%… del 2%… o similares. Vayamos a partes iguales -como mínimo-. O invirtamos los términos. Que la empresa se quede con el pequeño porcentaje. Ya es un pequeño beneficio.

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Otro día seguimos