Posts tagged ‘tuit’

enero 19th, 2012

Soberbia en Twitter

La soberbia se define como la sobrevaloración del Yo respecto de otros por superar, alcanzar o superponerse a un obstáculo, situación o bien en alcanzar un estatus elevado y subvalorizar al contexto. También se puede definir la soberbia como la creencia de que todo lo que uno hace o dice es superior, y que se es capaz de superar todo lo que digan o hagan los demás. También se puede tomar la soberbia en cosas vanas y vacías -vanidad- y en la opinión de uno mismo exaltada a un nivel crítico y desmesurado -prepotencia- (Fuente: Wikipedia).

Cuando un ciudadano consigue atraer a 50.000 followers-seguidores en su Twitter asume una gran responsabilidad. En general, ha conseguido ese liderazgo por sus comentarios atinados, sus opiniones equilibradas, su manera de ver las cosas, su sentido común, su preparación intelectual, su atrevimiento, su valentía. Nadie se lo ha regalado. Aunque también es verdad que entre los cientos de tuits que lanza -quizás en exceso- se encuentran verdaderas “flores” en el jardín de la soberbia.

Ser líder y prescriptor requiere humildad, ante todo. Requiere pensar en las consecuencias que provocan las palabras.

Ejemplos de tuits vanidosos que son innecesarios:

  • De camino a Santiago de Compostela para una conferencia que he de impartir…
  • Salgo entre los 500 más importantes de la revista…
  • Esto yo no lo dije, lo que dije fue esto…

Ejemplos de tuits de prescripción que son tendenciosos:

  • A partir de mañana compraré tal cosa…
  • Hay que votar en contra de …

No deberíamos tratar a los seguidores como tales. No lo son. Son, sencillamente, lectores a los que no debemos manipular. Algunos afirman que la mayor sutileza de la vanidad es conseguir que ésta no se vea.

diciembre 27th, 2011

Nuevos profetas en las redes sociales

Hace 2.500 años existieron las denominadas “Escuelas de Profetas”. Su objetivo no era enseñar “lo que pasará en el futuro” sino a “vivir en el futuro”. A esos jóvenes se los preparaba para que ejercieran influencia en el pueblo, incluso a costa de perder la vida en el intento.

El otro día asistí a una celebración religiosa en la que su representante hablaba desde el púlpito. El ritual comunicativo era unidireccional y la participación del público era impostada, monocorde, memorística y poco sincera. Leyendo algunas de sus informaciones escritas tuve la misma sensación. Verbo lejano, distancia temporal, distancia espacial.

Ese día me pregunté por qué algunos comunicadores actuales -a través de sus tuits, sus posts, sus videos- tienen tantos lectores y seguidores. Sin púlpito, sus ideas llegan a 50.000 personas en un instante, que pueden replicarse y multiplicarse por 100 en 48h.

Es muy posible que esas “voces” sean los nuevos profetas. Claro que no todas. Sólo las “voces” innovadoras. Algunas estimaciones afirman que únicamente el 5% de la información que existe en Internet es original, fruto de investigaciones o ideas personales. El 95% restante es una copia de las ideas de otros (o comentarios o especulaciones de las ideas de otros, como es el caso de Twiter y sus 140 caracteres).

Sin duda, los nuevos profetas son los que crean contenidos y los comparten en la red para “interpelar” a la ciudadanía. Sus ideas viven en el futuro. Una mezcla de vanidad y generosidad. Como los antiguos profetas. Aunque éstos llegaban a dar su vida por sus ideas. ¿Harán lo mismo los de ahora?. Lo digo porque vienen tiempos difíciles…

diciembre 4th, 2011

Vanidades y banalidades en Twitter

Las redes sociales son una tentación irrestible porque alimenta el ego y la vanidad. Muchos compiten por decir la frase del día, la frase que el mundo necesita oir en ese momento. En la vanidad radica el éxito de las redes sociales. No es mala si se utiliza como un medio para compartir pensamientos. Aunque la vanidad es negativa si traspasa la línea de la banalidad.

Sin duda, la red más competitiva, más activa, más movida, más resolutiva, está siendo, hoy por hoy, Twitter. Pero con la que está cayendo… demasiados usuarios, con miles de seguidores, están haciendo un mal uso. Ya sé que la libertad es el centro de gravedad en las redes sociales y no hay reglas principales. Pero utilizar Twitter para explicar a 3.000 seguidores que recojo a mi hijo, que voy en autobus, qué buena está la cena, que cuando tenía 20 años me miraban las chicas… en una desenfrenada carrera para escribir el tuit numero 40.000 (!). Y aún peor, utilizar la red Foursquare para informar puntualmente con un tuit -cada día y a la misma hora- que ya he llegado al gimnasio o al trabajo… raya la paranoia. ¿Nos hemos preguntado el interés que puede tener para los “followers”?. Ellos se apuntaron al “Followme” pero por distintas razones.

Es peligroso investirse de una “autoritas” (contar con 25.000 followers tiene gran responsabilidad social) y pensar que uno tiene carta libre: … “son mis seguidores, me quieren, quieren saber todo lo que hago, todo lo que pienso…“. Mejor no confundirse.

El prescriptor social debe luchar por mantener los pies en el suelo y no quemarse en la hoguera de las vanidades.